Un nuevo caso de presunto hurto captado por cámaras de seguridad en pleno centro de Sogamoso volvió a encender la preocupación entre comerciantes y ciudadanos. El hecho reabrió el debate sobre la percepción de inseguridad y el impacto económico que generan estos episodios.
Una nueva escena registrada por cámaras de seguridad volvió a abrir el debate sobre la seguridad en Sogamoso. Esta vez, el hecho ocurrió en pleno centro del municipio, donde un establecimiento comercial denunció el presunto hurto de varios pares de zapatos por parte de dos mujeres que ingresaron al local durante la jornada.
Aunque el valor económico del hecho aún no sería elevado frente a otros delitos, comerciantes del sector aseguran que el episodio refleja una situación que, según manifiestan, se estaría volviendo cada vez más frecuente en distintas zonas de la ciudad.
Las imágenes comenzaron a circular rápidamente entre propietarios de negocios, trabajadores y ciudadanos, generando comentarios sobre la necesidad de fortalecer medidas de prevención y aumentar los controles en sectores comerciales.
Según relataron comerciantes cercanos, el temor ya no se limita únicamente a grandes pérdidas económicas. Muchos sostienen que la incertidumbre empieza a afectar la rutina diaria de quienes dependen del comercio para sostener sus ingresos.

Jairo Prieto, uno de los ciudadanos que expresó preocupación por lo ocurrido, aseguró que la sensación entre varios propietarios es que cada vez existe menos margen para trabajar con tranquilidad.
“Uno abre temprano, paga empleados, impuestos y servicios, pero cada vez hay más preocupación porque cualquier descuido termina en pérdidas”, señaló.
Varios propietarios aseguran que han optado por implementar nuevas medidas como ampliar sistemas de videovigilancia, reforzar controles internos, modificar horarios de atención y mantener mayor supervisión sobre el movimiento dentro de los establecimientos.
La preocupación también alcanza a clientes y peatones. Algunos ciudadanos señalaron que han comenzado a cambiar hábitos cotidianos como evitar ciertos sectores a determinadas horas o reducir el tiempo que permanecen realizando compras.
Para algunos comerciantes, el impacto no termina cuando ocurre el hecho. Señalan que la percepción de inseguridad puede terminar afectando el flujo de compradores y disminuir la actividad económica del centro.
Al mismo tiempo, ciudadanos consideran que además de acciones de control se requiere fortalecer la cultura de denuncia y agilizar los procesos de seguimiento cuando se presentan este tipo de situaciones.
Expertos en convivencia y seguridad recuerdan que enfrentar estos fenómenos requiere una combinación de presencia institucional, trabajo comunitario, herramientas tecnológicas y participación ciudadana.
Mientras tanto, el caso vuelve a dejar una pregunta abierta entre comerciantes y residentes: cómo recuperar la tranquilidad en sectores donde muchos sienten que trabajar y comprar empieza a convertirse en una actividad marcada por la preocupación.
