INOPERENCIA ADMINISTRATIVA

Las redes sociales han posibilitado que personas del común, como usted o como yo, podamos convertirnos, con nuestras publicaciones, en informadores sobre un acontecimiento en particular, honrando en ocasiones la inmediatez que es puntal importante de las acciones comunicacionales dotando de efectividad la acción informativa. Ya no necesitamos grandes cámaras de video, o credenciales, o la famosa repetidora, para que nuestros videos o voces se reproduzcan, ahora basta con un celular y acceso a una red de internet, para que se logre el cometido, transmitir una información de valor.

Esta democratización de la información  ha sido clave en denuncias sobre situaciones que vienen afectando el normal devenir social, por ejemplo, durante el estallido social del año 2021, las transmisiones que en un comienzo fueron hechas como un medio de prueba por parte quienes protestaban frente a al accionar de las fuerzas militares, se convirtieron en fuentes de información que permitían conocer en qué punto se concentraban las marchas, o en qué sector había enfrentamientos, para evitar el tránsito por esos lugares, e inclusive se logró asistir a verdaderas batallas campales en donde los dos bandos demostraban lo peor de sus acciones.

Estas denuncias ciudadanas por medio de las redes sociales han generado también el seguimiento por parte de los medios tradicionales, logrando un mayor impacto en la población que no está muy enseñada a los avances tecnológicos, Si embargo ¿Qué pasa cuando estas denuncias, son verídicas, importantes, pero aun así, seguimos como si nada?

Los habitantes del barrio Pandiaco tienen desde meses atrás, la calle principal cerrada a causa de las obras que se vienen adelantando por parte de la Alcaldía y Empopasto, obras que se encuentran paralizadas desde hace varios meses, afectando ostensiblemente la calidad de vida de los residentes en el sector, puesto que no solo menoscaban la libre movilidad en este barrio, sino que además, a raíz de la maquinaria y elementos abandonados en la misma, son espacios en donde se comienzan a desarrollar acciones por parte de los “dueños de lo ajeno”, convirtiéndose en foco de delincuencia en el sector. Los habitantes, cansados de enviar oficios a la administración para que esta situación se resuelva, comenzaron a hacer públicas las denuncias, pero nadie se apersona al respecto.

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Igualmente sucede con los habitantes de los barrios circundantes al Cementerio Central de Pasto, quienes han tenido que aguantar por un tiempo muy prolongado la paralización de los trabajos de pavimentación de la vía principal, repitiéndose lo narrado en las obras de Pandiaco y sin ningún doliente al respecto, además sumen a esto, que similar a lo acontecido en Pandiaco, las obras abandonadas generan una gran cantidad de polvo y escombros que afectan la salud de quienes viven cerca a estos lugares.

A estos casos podemos sumar otros como la pavimentación en el barrio Caicedo o el ingreso a Pasto por el sector de Chapal pero ningún órgano de control hace nada al respecto, entonces ¿Qué pasa allí? Al parecer algunos funcionarios y contratistas de la administración municipal están más cómodos acompañando las marchas de lanzamientos de campaña que realizando su trabajo. Ojo pastusos, que quienes buscan perpetuarse en el poder, también inocularán su inoperancia en sus delfines. Avisados están.