Una Inglaterra que llegó más lejos de lo esperado y dejó al mundo con ganas de más
Pese a la amargura de la eliminación, el balance objetivo del Mundial 2026 de Inglaterra es el mejor que ha tenido la selección en décadas. Tuchel tomó un equipo herido tras la derrota en la Eurocopa 2024 y en apenas año y medio lo transformó en una de las cuatro mejores selecciones del mundo, eliminando a México en dieciseisavos, a Bosnia en octavos y a Croacia en cuartos antes de caer ante los campeones del mundo en una semifinal que pudieron haber ganado. Kane terminó como uno de los máximos goleadores del torneo con seis tantos, Bellingham fue elegido entre los mejores jugadores del Mundial y la solidez defensiva del equipo fue reconocida por todos los analistas del planeta.
Lo más valioso que deja este torneo para Inglaterra no es el resultado sino la certeza de que el proyecto funciona y que la generación es real. Bellingham con 22 años tiene por delante al menos tres Mundiales más para ganar el que se le escapó en Atlanta, y Kane a sus 33 aún tiene tiempo de llegar al 2030 en Arabia Saudita si mantiene el nivel. La Eurocopa 2028 en casa será el próximo gran escenario donde Inglaterra intentará romper su sequía de títulos ante su propia afición, con Tuchel al mando y un vestuario que esta noche lloró pero que mañana ya sabrá que hizo historia llegando a semifinales de un Mundial por primera vez desde 1990. No fue suficiente, pero fue más de lo que muchos esperaban.



