¡Inflación desbocada! Salario mínimo de $2 millones dispara alarmas en la economía

El aumento histórico del salario mínimo a $2 millones para 2026 continúa generando ondas de choque en la economía colombiana. Goldman Sachs calificó el ajuste como «significativamente por encima de las expectativas» y advirtió que el salario mínimo se mantiene como el principal riesgo al alza para la desinflación básica, con especial impacto en los servicios más sensibles a los costos laborales.

El prestigioso banco de inversión revisó drásticamente sus proyecciones para Colombia, estimando que la inflación cerrará 2026 en 5.2%, lo que implica un aumento de 80 puntos básicos respecto al cálculo previo. Para 2027, la cifra sería del 3.9%, muy por encima de la meta del Banco de la República del 3%. Esta revisión coloca a Colombia en una trayectoria inflacionaria preocupante que podría extenderse por años.

JP Morgan elevó aún más sus pronósticos, proyectando una inflación de 6.1% para el cierre de 2026, frente al 4.7% estimado previamente. El banco advirtió que el aumento del salario mínimo añadirá aproximadamente 140 puntos básicos a la inflación base, aunque no descartó una mayor aceleración si las expectativas se desanclan y la tendencia de apreciación del tipo de cambio se revierte.

Las implicaciones para la política monetaria son inmediatas y contundentes. Goldman Sachs prevé subidas de 50 puntos básicos en las reuniones de enero y marzo del Banco de la República, y de 25 puntos en abril y junio. Así, la tasa de intervención cerraría 2026 en 10.75%, muy por encima del 9% estimado, y los recortes solo podrían empezar en el tercer trimestre de 2027.

JP Morgan adopta una postura aún más agresiva, anticipando tres aumentos consecutivos de 50 puntos básicos hasta abril, seguidos de dos aumentos de 25 puntos básicos en junio y julio, lo que llevaría la tasa de intervención al 10.25%. Algunos analistas no descartan que la tasa pueda alcanzar o superar el 12%, como lo descuenta la curva swap IBR.

Este endurecimiento monetario tendrá consecuencias directas para millones de colombianos. Los créditos hipotecarios, de consumo y empresariales se encarecerán significativamente, dificultando el acceso a vivienda, vehículos y capital de trabajo. Las cuotas de las deudas existentes en tasa variable aumentarán, comprometiendo el presupuesto familiar de la clase media.

El sector empresarial manifestó alarma por el impacto en costos operativos. El incremento del 23% en el salario mínimo no solo afecta los salarios base sino toda la estructura de compensación: prestaciones sociales, aportes parafiscales, horas extras, recargos nocturnos y dominicales. El costo real para un empleador que contrata por salario mínimo alcanza los $2.864.324 mensuales, considerando todas las obligaciones laborales.

Los servicios intensivos en mano de obra experimentarán presiones alcistas inmediatas. Restaurantes, peluquerías, servicios de aseo, guarderías, servicios domésticos y administración de copropiedades tendrán que trasladar estos costos a los precios finales. El Banco de Bogotá estima que la inflación de servicios sin arriendo podría cerrar 2026 en 11.1%, frente al 6.4% estimado para diciembre de 2025.

El sector salud enfrenta desafíos particularmente críticos. Las IPS y hospitales, con estructuras intensivas en talento humano, verán incrementados sus costos en más de $376.500 mensuales por cada trabajador que devenga el mínimo. Este impacto se amplifica por la estructura contractual y la composición del personal, generando presiones financieras en un sector ya golpeado por carteras morosas de las EPS.

El impacto en los arriendos, aunque regulado por ley, también es motivo de preocupación. La normativa permite incrementos basados únicamente en la inflación del año anterior (aproximadamente 5.2%), pero la brecha con el aumento salarial del 23.7% podría llevar a algunos propietarios a buscar mecanismos para ajustar cánones más allá de lo permitido, generando conflictos y presiones judiciales.

El presidente Gustavo Petro defendió la medida bajo el concepto de «salario mínimo vital», argumentando que corresponde a estándares de la OIT y que después de descontar inflación, el aumento real en poder adquisitivo será del 18.7%. El mandatario sostiene que más de la mitad de los trabajadores colombianos no son asalariados formales, y que el incremento beneficiará indirectamente a comerciantes informales al aumentar la demanda en sus negocios.

Sin embargo, economistas advierten que el efecto inflacionario podría erosionar rápidamente ese poder adquisitivo. Si la inflación alcanza el 6.1% proyectado por JP Morgan, el aumento real se reduciría significativamente, y si llegara al 7-8% en un escenario pesimista, prácticamente desaparecería.