En un contexto global marcado por la polarización y las tensiones políticas, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, aprovechó su intervención en el Foro Económico de Davos para enviar un mensaje de calma y unidad. Ante los rumores y amenazas de sabotaje que han rodeado la organización del Mundial 2026, el máximo dirigente del fútbol mundial defendió el poder transformador del deporte y su capacidad para «contribuir con la paz del mundo».
Alianza estratégica y respaldo a la paz
Uno de los momentos más destacados de su discurso fue el respaldo explícito al presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Infantino elogió las recientes gestiones diplomáticas de la administración estadounidense, particularmente en relación con los acuerdos de paz para Gaza. Según el directivo, la FIFA se alinea con estos esfuerzos, argumentando que la confianza depositada en los países anfitriones (Estados Unidos, México y Canadá) será el motor que dé la bienvenida al mundo en una «gran celebración de humanidad».
El presidente de la FIFA recordó que, a pesar de las barreras políticas previas entre las naciones organizadoras, el Mundial servirá como un puente. «Necesitamos ocasiones para unir a la gente», insistió, poniendo como ejemplo el éxito de Catar 2022, donde, pese a las críticas iniciales, se vivió una fiesta sin incidentes ni arrestos.
Un fenómeno económico sin precedentes
Más allá del discurso diplomático, Infantino presentó cifras que dimensionan la magnitud del evento. La demanda ha superado cualquier expectativa: en solo cuatro semanas se han recibido 500 millones de solicitudes de entradas. A pesar de que los precios han sido objeto de críticas en Europa, el dirigente aseguró que los 7 millones de boletos disponibles se agotarán rápidamente.
Desde el punto de vista financiero, el impacto estimado es de 8.000 millones de dólares, con la creación de más de 824.000 empleos directos. Infantino comparó la intensidad del torneo con la cultura popular estadounidense: «Tener 104 partidos en un mes es como vivir 104 Superbowls seguidos», bromeó ante la audiencia mientras sostenía el balón oficial.
El sueño de la Copa y el compromiso logístico
Finalmente, Infantino abordó las preocupaciones sobre la tramitación de visados para entrar a territorio estadounidense, asegurando que el proceso será ágil para los aficionados de los 48 países participantes. El Mundial de 2026 no solo será el más grande de la historia en formato, sino también el más ambicioso en términos de inclusión global.
Para cerrar, el dirigente compartió una anécdota personal sobre el trofeo de la Copa del Mundo, señalando que solo los campeones y el presidente de la FIFA pueden tocarlo. «Cuando comprendí que mis habilidades como jugador no me permitirían ganarlo, decidí buscar otra forma de tocarlo y convertirme en presidente», confesó, subrayando que su objetivo es entregar personalmente el trofeo junto a los mandatarios de los países sede, reafirmando que, cuando el balón rueda, el mundo olvida sus problemas.




