Rocky, conocido con cariño como “el negrito”, fue víctima de un hecho que sus vecinos califican como inaceptable y que, según los testimonios recogidos, no puede quedar en la impunidad. Su partida dejó tristeza en su familia, pero también abrió un debate urgente sobre el respeto hacia la vida animal y los límites del abuso de poder.
Mientras se pide claridad en las investigaciones, familiares, amigos y defensores de los animales iniciaron una campaña solidaria para apoyar a la señora Mercedes y a los dos hermanitos perrunos de Rocky, Bruno y Mono, quienes hoy necesitan alimento, cobijo y un espacio digno para vivir.
Denuncia
Los habitantes del barrio San Vicente no solo lloran la ausencia de Rocky, también exigen que el presunto responsable rinda cuentas. “No podemos permitir que hechos de crueldad animal sean normalizados ni que se utilice la autoridad para causar daño. Rocky merece justicia”, expresaron líderes comunitarios.
Solidaridad
La recolección de ayudas busca concentrado, cobijas, accesorios y elementos de aseo para mascotas, así como materiales de construcción o casitas ya elaboradas para que Bruno y Mono tengan un hogar digno. También se reciben víveres y artículos de aseo para la familia humana de Rocky, que atraviesa un difícil momento.
Recolección
Las donaciones pueden entregarse en la Tienda Bigotes, salida a Pupiales, y en la guardería “Como en Casa”, en el barrio Gualcalá de Ipiales. Para mayor información se habilitó la línea 318 563 1181.
La indignación por la muerte de Rocky no solo refleja el dolor de una familia, sino también la voz de una comunidad que se levanta contra el maltrato animal y exige respeto por la vida en todas sus formas. La memoria de “el negrito” se convierte hoy en un símbolo de resistencia frente a la crueldad y de unión ciudadana.

