La situación entre el Gobierno y las comunidades indígenas que llegaron a Bogotá hace dos semanas escaló este miércoles, luego de que los manifestantes decidieran bloquear la salida de alrededor de 200 funcionarios en la sede del Ministerio del Interior, ubicada en el centro de la ciudad.
Los grupos indígenas, que arribaron a la capital con un pliego de solicitudes relacionadas con atención a la niñez, procesos de retorno, reubicación, permanencia y apoyo humanitario, mantenían mesas de diálogo activas con el Gobierno. Sin embargo, pese al avance inicial, esta mañana cerraron el acceso principal del edificio e impidieron que los empleados abandonaran el lugar.
Desde las 9:00 a. m., los manifestantes se ubicaron frente a la entrada principal, lo que dejó atrapados a funcionarios, incluyendo mujeres embarazadas, adultos mayores y personas con condiciones médicas. Para las 4:20 p. m., varios de ellos reportaban no haber podido desayunar ni almorzar.
La tensión aumentó cuando algunos trabajadores comenzaron a lanzar mensajes escritos en hojas por las ventanas, pidiendo que se les permitiera salir ante las dificultades que estaban enfrentando dentro de la sede.
Respuesta del Gobierno
Frente a estos hechos, el Gobierno informó que las conversaciones con los delegados indígenas avanzaban mediante mesas técnicas. No obstante, según la versión oficial, los representantes de las comunidades modificaron su pliego de solicitudes, enfocándose ahora en una nueva ubicación para su albergue, lo que habría generado el punto de quiebre.
El Ejecutivo aclaró que mantiene su disposición al diálogo, pero advirtió que no permitirá que se vulneren los derechos de los funcionarios que permanecen retenidos dentro del Ministerio.



