Después de más de un siglo sin registros de reproducción en esa zona, la naturaleza volvió a dar una señal de esperanza con el nacimiento en libertad de una cría de quebrantahuesos en el área del Moncayo, en España. Este acontecimiento marca el primer nacimiento natural de esta especie en el lugar tras más de 100 años de ausencia, convirtiéndose en un hito para la conservación de la fauna.
El polluelo nació gracias a una pareja reproductora formada por un macho adulto sin marcas y una hembra llamada Ezka, identificada previamente en Navarra. La eclosión del huevo se produjo a mediados de febrero y fue el resultado de años de seguimiento y esfuerzos de conservación por parte de expertos y autoridades ambientales.
Este éxito llega después de varios intentos fallidos en años anteriores. Los especialistas habían detectado intentos de reproducción en 2020 y 2021 que no prosperaron, pero la persistencia de los programas de reintroducción permitió finalmente que la especie lograra criar en libertad en el Sistema Ibérico.
La cría fue bautizada como “Moncayo”, en honor a la montaña que comparten las comunidades de Castilla y León y Aragón. Los expertos colocaron al ave un emisor GPS para poder seguir sus movimientos cuando abandone el nido, conocer las zonas que frecuenta y detectar posibles amenazas para su supervivencia.
El quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) es una ave carroñera que se alimenta principalmente de huesos de animales grandes y cumple un papel importante en el equilibrio de los ecosistemas. Actualmente está catalogado como especie vulnerable en Europa y en peligro de extinción en España, por lo que su recuperación en esta región representa un avance significativo en los programas de conservación.
Detrás de este logro hay una colaboración entre agentes medioambientales de Castilla y León, técnicos del Gobierno de Aragón y especialistas de la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos, quienes monitorearon el proceso reproductivo para garantizar la tranquilidad del entorno y aumentar las probabilidades de éxito.
Los expertos consideran que este nacimiento demuestra que los programas de reintroducción y protección de especies pueden revertir décadas de desaparición. Además, refuerza la esperanza de que el quebrantahuesos vuelva a establecer poblaciones estables en el Sistema Ibérico en los próximos años.




