En un esfuerzo conjunto para apoyar a la comunidad artesanal, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (pnud), la Productora Viva la Música y el Colectivo de Artesanos de Años Viejos de la capital de Nariño lanzaron el proyecto ‘Mi Viejo Amigo’. Esta iniciativa tiene como objetivo fortalecer la reactivación económica de 17 familias de este sector.
Esta propuesta radica en la confección de años viejos utilizando exclusivamente materiales reciclables, garantizando así que no causen daño al medio ambiente ni representen un riesgo para las mascotas. La meta a largo plazo de este proyecto es fomentar la participación de más ciudadanos en estos espacios de trabajo con el fin de generar conciencia.
Campaña
El año viejo ecológico presentado en el marco de esta estartegia se alinea con la campaña de prevención sobre el no uso de la pólvora, denominada «La pólvora cambió mi vida, no permitas que cambie la tuya». Esta iniciativa no solo busca sensibilizar a la población sobre los riesgos asociados con el uso de pólvora, sino que también contribuye activamente al cuidado y protección del medio ambiente.
El delegado de Viva la Música, Poncho Garzón, destacó la importancia de los artesanos como guardianes de la tradición. «Son personas que llevan más de 50 años dedicadas a este trabajo, transmitiendo su conocimiento a las generaciones futuras. Ellos son los portadores de ese baluarte cultural que es la quema de años viejos en esta temporada».
Proyecto
La subsecretaria de Gestión Pública de la Gobernación de Nariño, María Jimena Rosero, enfatizó que este proyecto es solo el comienzo. «Todo proceso hay que empezarlo y hoy lo estamos iniciando para que sea un principio de apoyo a estas familias. Continuaremos capacitando e incentivando para que los años viejos sean acordes a las festividades de la época».
Se hizo un llamado a la ciudadanía para unirse a la campaña de no utilización de pólvora, donde de destaca los graves daños que esta causa a la salud, al medio ambiente y a las mascotas de compañía. “La pólvora no solo afecta a las personas, sino que también deja huellas irreparables en nuestro entorno. Es responsabilidad de todos preservar nuestras tradiciones de manera segura y sostenible», concluyó Rosero.

