Una investigación de las autoridades colombianas dejó al descubierto una extensa red de bienes y propiedades vinculadas a alias ‘Cerrillo’, un presunto narcotraficante que, pese a haber sido asesinado hace más de una década, habría mantenido el control indirecto de una millonaria fortuna mediante testaferros y familiares cercanos.
El caso salió a la luz tras una resolución de extinción de dominio que permitió ubicar y ocupar 12 megapredios, viviendas de alto valor, lotes urbanos y rurales, además de una colección de 20 caballos de paso fino considerados ejemplares de alto nivel en el sector equino. Las propiedades estaban registradas a nombre de allegados, entre ellos una expareja sentimental del señalado capo.
Según las investigaciones, la fortuna habría permanecido oculta durante años gracias a constantes traspasos de titularidad que dificultaron rastrear el origen ilícito de los recursos. Las autoridades detectaron movimientos financieros y cambios de propietarios que se habrían realizado incluso después de la muerte del narcotraficante, lo que despertó sospechas sobre una estructura diseñada para proteger el patrimonio ilegal.
El proceso judicial comenzó tras información entregada por una fuente anónima que vinculó los bienes con actividades de narcotráfico y presunto financiamiento a grupos armados ilegales en el sur del país. Durante los operativos, las autoridades realizaron allanamientos en varias propiedades, donde también encontraron droga, armas y dinero en efectivo.
Entre los activos ocupados figuran haciendas, casas campestres, apartamentos en zonas exclusivas y terrenos avaluados en miles de millones de pesos, ubicados principalmente en el Valle del Cauca y otras regiones del país. Las autoridades consideran que el patrimonio total supera ampliamente los 36.000 millones de pesos.
La Fiscalía aseguró que los bienes quedaron bajo medidas cautelares mientras avanza el proceso de extinción de dominio, con el objetivo de recuperar recursos provenientes de actividades ilegales y evitar que continúen siendo administrados por redes asociadas al narcotráfico.
El caso evidencia cómo algunas estructuras criminales logran mantener activos económicos durante años mediante intermediarios, incluso después de la muerte de sus líderes, lo que representa uno de los principales desafíos para las autoridades en la lucha contra las finanzas del crimen organizado.




