Cristian Díaz, líder del barrio Obrero, alzó su voz para recordar una época en la que las calles de su comunidad estaban llenas de vida, deporte y participación juvenil. Según relata, años atrás eran frecuentes las jornadas deportivas y actividades recreativas que mantenían a los jóvenes ocupados en su tiempo libre y fortalecían la convivencia entre vecinos.
Sin embargo, con el paso del tiempo, estas iniciativas fueron desapareciendo, dejando un vacío que, según Díaz, ha contribuido al deterioro del tejido social y a la percepción de inseguridad en el sector. “Antes los jóvenes utilizaban su tiempo libre en el deporte, compartían, se integraban. Hoy queremos que eso vuelva a ser una realidad”, afirma.
El líder comunitario hace un llamado directo a las autoridades locales para que promuevan e impulsen nuevamente programas deportivos y espacios de participación en el barrio. Considera que estas acciones no solo ayudarían a prevenir problemáticas sociales, sino que también permitirían recuperar la confianza y la unión entre los habitantes.
Para Díaz, el deporte no es solo una actividad recreativa, sino una herramienta de transformación social. A través de torneos, entrenamientos y encuentros comunitarios, los jóvenes pueden encontrar alternativas positivas que los alejen de entornos de riesgo y les brinden oportunidades de desarrollo personal.
Asimismo, insiste en la importancia de cambiar la imagen del barrio Obrero, que en ocasiones ha sido señalado como un lugar peligroso. “Aquí hay gente trabajadora, jóvenes con talento y ganas de salir adelante. Necesitamos oportunidades y apoyo para demostrarlo”, señala.
La propuesta busca no solo recuperar espacios deportivos, sino también fortalecer el sentido de pertenencia y construir un entorno más seguro para todos. La comunidad espera que este llamado sea escuchado y que, a través del trabajo conjunto entre autoridades y habitantes, el barrio pueda volver a ser un referente de convivencia, integración y oportunidades para las nuevas generaciones.




