El obispo de la Diócesis de Ipiales, monseñor José Saúl Grisales, entregó un balance de la más reciente Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal de Colombia, en la que los obispos analizaron los principales desafíos que enfrenta la Iglesia Católica en el país.
Durante las jornadas de trabajo, uno de los temas centrales fue la formación inicial de los futuros sacerdotes, considerada una prioridad para fortalecer la misión evangelizadora y el acompañamiento a las comunidades.
Según explicó el prelado, este proceso debe estar cimentado en un encuentro auténtico con Jesucristo y orientado a construir una Iglesia cercana, misionera y comprometida con las realidades sociales.
Formación
Monseñor Grisales afirmó que la preparación sacerdotal no se limita al ámbito académico o a la vida en el seminario, sino que requiere el apoyo permanente de las familias, las parroquias y toda la comunidad eclesial.
Agregó que el propósito es formar sacerdotes capaces de escuchar, acompañar y responder a las necesidades espirituales y humanas de las personas. «La vocación sacerdotal se fortalece cuando nace del encuentro con Cristo y se vive al servicio de los demás», expresó el obispo.
Asimismo, destacó que la Iglesia continúa impulsando una visión sinodal, basada en la participación, la comunión y el trabajo conjunto entre pastores y fieles. Indicó que este modelo busca fortalecer la cercanía con las comunidades y afrontar los retos sociales y pastorales que vive el país.
La Asamblea Episcopal reunió a los obispos de las diferentes diócesis de Colombia para evaluar el momento actual de la Iglesia y definir las líneas pastorales que orientarán su labor evangelizadora en los próximos meses.
Finalmente, el obispo de Ipiales reiteró que el compromiso de la Iglesia es seguir formando pastores con vocación de servicio, humildad y profundo sentido misionero, especialmente para acompañar a las comunidades más vulnerables.
José Saúl Grisales, Monseñor.



