El caso de Yorddy Benjamín Pereira Torrealba, joven residente en Socha, Boyacá, abre un nuevo frente judicial y social en torno a la presunta vulneración del derecho fundamental a la salud en Colombia. El paciente, diagnosticado con urticaria crónica espontánea refractaria, decidió iniciar una huelga de hambre como medida extrema de presión, denunciando la falta de respuesta efectiva por parte de las entidades prestadoras de salud encargadas de su tratamiento.
Según su testimonio, a pesar de contar con una orden médica para acceder a un tratamiento especializado de alto costo, los medicamentos no han sido suministrados oportunamente. Pereira señala directamente a la EPS Ecosalud, así como al Hospital Sagrado Corazón de Socha y al Hospital Regional de Duitama, instituciones donde afirma haber enfrentado múltiples barreras administrativas, demoras reiteradas en la autorización de servicios y un presunto trato indigno.
El joven asegura haber agotado varias vías legales para exigir su derecho, entre ellas la interposición de una acción de tutela y la radicación de quejas ante la Superintendencia Nacional de Salud. Sin embargo, denuncia que estas acciones no han derivado en soluciones de fondo, prolongando su sufrimiento físico y emocional. En su relato, advierte un deterioro significativo en su calidad de vida, afirmando que su condición le impide desarrollar actividades cotidianas como trabajar, estudiar o incluso salir de su vivienda, lo que también ha impactado gravemente su salud mental.
Desde el punto de vista jurídico, expertos señalan que los hechos podrían configurar una vulneración a derechos fundamentales como la salud, la vida digna y la integridad personal. De comprobarse negligencia, omisión o dilación injustificada en la prestación del servicio, podrían iniciarse investigaciones disciplinarias y sanciones contra las entidades involucradas.
El caso ya fue puesto en conocimiento de la Personería Municipal y la Defensoría del Pueblo, organismos que podrían intervenir de manera urgente para garantizar la atención integral del paciente. Entretanto, la decisión de iniciar una huelga de hambre incrementa significativamente el riesgo para su vida, elevando la presión sobre las autoridades de salud para que adopten medidas inmediatas y efectivas que eviten un desenlace crítico.


