La crisis del sistema de salud en Nariño continúa agravándose y varios hospitales del departamento encendieron las alarmas por la difícil situación financiera que atraviesan debido al incumplimiento en los pagos por parte de las EPS.
Directivos y trabajadores del sector aseguran que, aunque los centros médicos están facturando millonarios recursos por la atención prestada a los pacientes, el dinero que realmente reciben es insuficiente para cubrir gastos básicos de funcionamiento.
Uno de los casos más preocupantes es el del Hospital Eduardo Santos de La Unión, que reportó una facturación cercana a los 7.800 millones de pesos, pero solo recibió alrededor de 1.600 millones. Situaciones similares se presentan en otros hospitales de Nariño, donde las deudas acumuladas están afectando la operación diaria y la continuidad de los servicios.
La problemática ha generado preocupación entre autoridades de salud, gremios y comunidades, quienes advierten que la falta de liquidez pone en riesgo la atención médica de miles de personas, especialmente en municipios apartados donde los hospitales públicos son la única alternativa para acceder a servicios de salud.
Además del retraso en pagos, los centros asistenciales enfrentan dificultades para cubrir nóminas, adquirir medicamentos, pagar proveedores y mantener operativos servicios esenciales. Algunos sectores advierten que, de no tomarse medidas urgentes, podrían presentarse cierres parciales o suspensión de atención en diferentes áreas.
Desde Nariño se ha hecho un nuevo llamado al Gobierno Nacional y a las entidades responsables para buscar soluciones inmediatas que permitan garantizar el flujo de recursos y evitar un colapso mayor del sistema hospitalario regional.
La situación se suma a la crisis general que enfrenta el sistema de salud colombiano, marcada por el aumento de deudas entre EPS e IPS y por las constantes denuncias sobre retrasos en los pagos a hospitales y clínicas en distintas regiones del país.



