Hospitales bajo fuego en Medio Oriente: la ofensiva de Estados Unidos e Israel desata una catástrofe humanitaria.

La ofensiva militar de Estados Unidos e Israel en Irán y Líbano ha desencadenado una grave crisis humanitaria que afecta directamente a la población civil y, de manera alarmante, al sistema de salud. En los últimos días se han reportado hospitales bombardeados, ambulancias atacadas y personal médico asesinado mientras cumplía labores de emergencia, lo que ha generado fuertes cuestionamientos sobre el respeto al Derecho Internacional Humanitario.

En Irán, a cinco días del inicio de los ataques, varios centros hospitalarios han resultado dañados. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que el riesgo para el personal sanitario es elevado. Su director, Tedros Adhanom Ghebreyesus, alertó que más profesionales de la salud podrían convertirse en víctimas si continúan los bombardeos. Entre los casos reportados se encuentran explosiones en el hospital Motahari en Teherán, así como afectaciones a centros médicos en Sarab y Hamedán, lo que obligó a evacuar pacientes y trabajadores de la salud en medio de los ataques.

La crisis también golpea con fuerza al Líbano. En ciudades como Beirut, los bombardeos israelíes han dejado más de 70 muertos y más de 500 heridos, en el marco de la intensificación del conflicto con Hezbolá. En el sur del país, en el distrito de Tiro, tres ambulancieros murieron y otros seis resultaron heridos mientras asistían a víctimas de explosiones, lo que evidencia la vulnerabilidad del personal humanitario en el terreno.

Organismos internacionales han reiterado que el Derecho Internacional Humanitario exige la protección absoluta de hospitales, personal médico, pacientes y ambulancias, bajo el principio de distinción entre civiles y combatientes. Los ataques a centros de salud y escuelas constituyen posibles violaciones a los Convenios de Ginebra, que garantizan la protección de la población civil en conflictos armados.

Uno de los hechos más graves mencionados es el ataque contra una escuela femenina en Minab, Irán, que dejó 180 muertos. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) calificó este hecho como una de las seis violaciones más graves contra la infancia en contextos de guerra, junto con el asesinato de menores, el reclutamiento forzado, la violencia sexual, el secuestro y la negación de ayuda humanitaria.

En conjunto, los acontecimientos reflejan una escalada que no solo intensifica la confrontación militar en Medio Oriente, sino que profundiza el sufrimiento de la población civil, especialmente de niños, niñas y trabajadores de la salud, en medio de crecientes llamados internacionales a respetar el Derecho Internacional y garantizar la protección de la vida humana.

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