Holanda se va del Mundial con el corazón partido y la deuda histórica de nunca levantar el trofeo que tanto merece
Países Bajos termina su participación en el Mundial 2026 de la manera más cruel posible: eliminada en penales en dieciseisavos por Marruecos, después de haber dominado la fase de grupos con siete puntos y diez goles anotados. La eliminación duele especialmente porque el equipo de Ronald Koeman llegó a este torneo en uno de sus mejores momentos generacionales en años, con Gakpo, Brobbey, Reijnders y Van Dijk como pilares de un proyecto que prometía llegar lejos. Sin embargo, la historia de Holanda en los Mundiales vuelve a repetirse: calidad suficiente para ilusionar, pero no para consagrarse en los momentos decisivos.
Lo más paradójico de esta eliminación es que Holanda extendió su récord histórico de no perder en tiempo reglamentario en Copas del Mundo, una estadística que quedará como consuelo vacío ante la magnitud del golpe. Van Dijk, que llegó a este torneo hablando de la deuda pendiente de su generación con el fútbol holandés, se va del Mundial sin poder cumplir el sueño de darle al país su primera Copa del Mundo. Las tres finales perdidas en la historia, 1974, 1978 y 2010, siguen siendo la carga más pesada del fútbol neerlandés, y esta eliminación temprana ante Marruecos en Monterrey se suma a una lista de oportunidades perdidas que los aficionados de la Naranja Mecánica tardarán mucho tiempo en olvidar.


