En medio de la peor crisis del sistema de salud colombiano, Cundinamarca se convierte en faro de esperanza. La Gobernación destinó más de $330.897 millones, una inversión histórica que un departamento haya realizado para la modernización, dotación y adecuación de hospitales y centros de salud en 33 municipios.
Mientras en Colombia se cierran 332 IPS en solo seis meses y se reportan más de 6.084 cierres de servicios de salud (1.054 definitivos), Cundinamarca toma el camino contrario. El gobernador Jorge Emilio Rey afirmó: «Mientras en otros departamentos se cierran servicios, en Cundinamarca, a pesar de la grave crisis en los pagos de las EPS a la red pública, los mantenemos con recursos departamentales».
La crisis del sistema es devastadora. Según la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas (ACHC), la deuda del sistema superó los 24 billones de pesos a junio de 2025. Las EPS adeudan cantidades millonarias a los hospitales, comprometiendo su operación y obligando al cierre masivo de instituciones en todo el país.
La respuesta de Cundinamarca incluye la construcción del nuevo Hospital San Rafael de Fusagasugá, que beneficiará a más de 250.000 habitantes del Sumapaz con una inversión de $250.000 millones. La obra, iniciada en agosto de 2025, finalizará en octubre de 2027 y duplicará el número de camas disponibles.
En Soacha, el Hospital Mario Gaitán Yanguas representa otro hito. Con inversión superior a $150.000 millones, ampliará de 52 a 183 camas, multiplicará por cuatro las salas de cirugía y aumentará a 35 los consultorios. La apertura está prevista para abril de 2026, transformando radicalmente el acceso a salud para 1.2 millones de habitantes.
Chía también recibe atención prioritaria. Su hospital registra avance del 29% y se proyecta como regional con aumento significativo en capacidad instalada. En Funza se prioriza la ampliación de urgencias debido a alta accidentalidad y demanda en ortopedia.

