Colombia amaneció este lunes 2 de marzo celebrando una proeza que tardará años en ser superada. El golfista antioqueño Nicolás Echavarría, de 31 años, se coronó campeón del Cognizant Classic in the Palm Beaches el domingo 1 de marzo en el PGA National Resort de Palm Beach Gardens, Florida, en un cierre de torneo que mantuvo en vilo a los aficionados hasta el último golpe. Echavarría terminó el torneo con 17 bajo par, cerrando con una ronda final de 5 bajo par (66 golpes), y se impuso por dos golpes sobre los irlandeses Shane Lowry, el estadounidense Austin Smotherman y Taylor Moore, quienes empataron en el segundo lugar con 15 bajo par.
La victoria fue, según sus propias palabras, anunciada por el colombiano antes de que comenzara el torneo. El martes de la semana del Cognizant Classic, Echavarría le dijo a su consejero financiero John que iba a ganar ese torneo. Me sentía así, me sentía bien. Estaba tocando la bola muy bien y aquí estamos, confesó entre risas al final de la ronda. La confianza que transmitía el antioqueño durante los cuatro días de competencia fue evidente para sus compañeros y para los aficionados, que lo veían moverse por las calles del PGA National con una serenidad inusual para alguien que estaba disputando uno de los torneos más exigentes del circuito norteamericano.
El final del torneo fue un festival de emociones que difícilmente olvidarán quienes lo vivieron. Shane Lowry, el campeón del Abierto de Golf de 2019 y fanático declarado del PGA National, llevaba ventaja de tres golpes sobre el colombiano cuando restaban apenas cinco hoyos. La Trampa del Oso, el infame tramo entre los hoyos 15 y 17 del PGA National, donde el agua castiga los golpes que se desvían a la derecha, volvió a cobrar su cuota. El tee shot de Lowry en el hoyo 16, un par 4, fue demasiado a la derecha y encontró el agua: doble bogey. El mismo destino tuvo su golpe de salida en el hoyo 17, un par 3: nuevamente el agua, nuevamente el doble bogey consecutivo. Dos golpes que transformaron la victoria casi segura del irlandés en una derrota dolorosa.
Mientras Lowry se hundía en el par 3 del hoyo 17, Echavarría atacó la bandera con un golpe de 164 yardas y dejó la pelota a apenas diez pies del hoyo. El birdie que siguió lo empató con Lowry en la cima del marcador. La victoria quedó sellada minutos después, mientras el colombiano esperaba los resultados de los últimos hoyos en la carpa de anotaciones, cuando Lowry no pudo hacer el águila que necesitaba en el hoyo 18 para forzar un desempate. El triple bogey al hoyo 16, el segundo doble en 17 y el par en 18 dejaron al irlandés con un sufrimiento equivalente al del colombiano dos años atrás, cuando Echavarría estuvo cerca de ganar sin poder lograrlo.
El premio económico que recibió Echavarría fue el más grande de su carrera: 1,72 millones de dólares de un pozo total de 9,6 millones. Esta cifra supera en cerca de 200.000 dólares lo que ganó por el Campeonato Zozo de Japón en 2024, su segunda victoria en el PGA Tour. El colombiano también acumuló 500 puntos FedExCup por este triunfo, lo que lo impulsa considerablemente en la clasificación general del circuito. Y, quizás la recompensa más emotiva y simbólica de todas: esta tercera victoria del PGA Tour le garantiza una segunda invitación al Masters de Augusta, el Grand Slam más prestigioso del golf mundial, que se disputará en Georgia en abril.
La magnitud del logro se entiende mejor con contexto histórico. Este triunfo es el primero de un colombiano en suelo estadounidense en el PGA Tour desde 2019, cuando Juan Sebastián Muñoz lo logró. Es también la segunda victoria de un colombiano en el PGA National, sede histórica del Cognizant Classic antes llamado Honda Classic, luego de la conseguida por Camilo Villegas en 2010, hace 16 años. En total, Colombia suma ya nueve victorias en la historia del PGA Tour: cinco de Villegas, tres de Echavarría y una de Muñoz. Una estadística que ubica al país como una potencia inesperada del golf a nivel mundial, sorprendiendo a un deporte que hasta hace dos décadas no consideraba a Latinoamérica entre sus regiones de referencia.
La semana fue redonda también en lo personal para Echavarría. El martes de la misma semana del torneo, el golfista y su esposa Claudia cerraron la compra de una casa en Palm Beach Gardens, Florida, sellando así sus raíces en la zona donde se disputa el Cognizant Classic. Y antes del comienzo del torneo, el colombiano había hecho una apuesta personal: si llegaba la tercera victoria en el PGA Tour, la familia crecería con un perro. Una victoria, una nueva casa y el Masters. ¡Qué gran semana! Y estamos ganando un perro también, dijo emocionado en la zona mixta posterior al torneo, con una sonrisa que resumía perfectamente lo que había sido esa semana histórica para él y para el golf colombiano.

