Una de las hipótesis que se investiga sobre el accidente del avión de Satena que dejó 15 personas muertas en Norte de Santander apunta a condiciones climáticas adversas en la zona montañosa donde se accidentó la aeronave, lo que habría dificultado el vuelo y las labores de rescate tras el siniestro.
El avión, un Beechcraft 1900 con matrícula HK-4709, despegó el 28 de enero de 2026 desde el Aeropuerto Internacional Camilo Daza en Cúcuta con destino a Ocaña, pero perdió contacto con la torre de control alrededor de las 11:54 a. m., apenas minutos después de despegar.
El fuselaje fue hallado siniestrado en la zona rural montañosa entre los municipios de La Playa de Belén y Hacarí, confirmándose que ninguno de los ocupantes sobrevivió al impacto.
Según testigos locales, la reducción de visibilidad por niebla y nubosidad pudo haber jugado un papel importante en el accidente, y aunque esta es la principal hipótesis preliminar, las autoridades aún continúan investigando oficialmente para determinar las causas exactas del siniestro.
Adicionalmente, expertos señalan que no se ha descartado la posibilidad de que factores como la gestión del combustible o una combinación de condiciones meteorológicas y geográficas difíciles hayan influido en el desenlace.
El Gobierno colombiano, a través del Ministerio de Transporte y la Aeronáutica Civil, ha indicado que se está llevando a cabo una investigación formal para esclarecer todos los detalles del caso y evitar que tragedias similares se repitan.


