La tranquilidad en el sur de Pasto, especialmente en las inmediaciones del Estadio Libertad, se ha visto afectada por una creciente ola de inseguridad que coincide con la llegada de hinchas visitantes durante los días de partido. Lo que en algún momento parecía ser una actividad informal, como la presencia de limpiavidrios en semáforos y calles principales, se ha transformado en una oportunidad para la comisión de delitos violentos.
Testimonios de conductores y transeúntes indican que los robos se han vuelto cada vez más organizados y peligrosos. Grupos de extranjeros, muchos identificados como hinchas de equipos visitantes, aprovechan la congestión vial para acercarse a los vehículos y despojar a los ciudadanos de sus pertenencias, en algunos casos usando piedras, cuchillos o intimidación verbal para lograr su objetivo.
Delincuentes
Según los afectados, los delincuentes aprovechan la espera en semáforos o el tránsito lento en calles cercanas al Estadio Libertad para abrir puertas de los vehículos y robar lo que encuentran a su alcance. “Te abren la puerta del lado del conductor y la del asiento trasero, y te roban todo en cuestión de segundos”, relató Laura Rodríguez, una de las víctimas de los robos. Algunos testigos incluso aseguran que los delincuentes dañan partes de los vehículos durante los ataques.
Lo más preocupante es que este patrón de robos se ha intensificado en coordinación y violencia, con grupos de varias personas atacando simultáneamente y dispersándose rápidamente, dificultando cualquier reacción de las víctimas o de la comunidad cercana.
A pesar de las denuncias constantes, la presencia policial en la zona ha sido limitada y poco efectiva, según los ciudadanos afectados. “Nos vemos obligados a defendernos entre nosotros mismos, porque la policía no actúa. Parece que solo están atentos a ver si alguien se defiende”, afirmó Osmar Mora, otro testigo de los hechos. Las redes sociales se han convertido en un canal donde los pastusos denuncian estas situaciones, compartiendo videos e historias que evidencian la gravedad del problema. Sin embargo, la percepción general es que las autoridades locales aún no han implementado medidas concretas que frenen estos actos delictivos.




