Héroe de perritos abandonados

En medio de una de las problemáticas más dolorosas de la región —el abandono de mascotas en la vía que conecta Pasto Mocoa se alza la figura silenciosa pero poderosa de Andrés Mauricio Pérez, conductor de la empresa COTRASMAYO. Su labor va más allá de manejar una camioneta: lleva en su corazón un compromiso profundo con los más indefensos.

Cada día, sin hacer alarde ni buscar reconocimiento, Andrés empaca taleguitas de pan y alimento para perros. En cada parada, en cada rincón donde ve un perrito solo, se detiene. Con ternura y respeto, alimenta a entre 25 y 28 perros que han sido cruelmente dejados a su suerte. Él no juzga, simplemente actúa, con una humanidad que conmueve.

Este pequeño gesto, repetido a diario, es una gran lección: no hace falta tener poder ni fama para cambiar el mundo, basta con tener corazón. Andrés Mauricio es uno de esos héroes anónimos que nos recuerda que la empatía aún existe, y que la bondad no necesita micrófono. Hoy lo aplaudimos desde lo más profundo, como símbolo de esperanza, de amor por los animales y de verdadera humanidad. Gracias, Andrés, por ser luz en medio del abandono.

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