Por: Joan Sebastián Gómez.
Me causa indignación escuchar a diario tantas noticias violentas y enmarcadas en actos sangrientos. La triste realidad que estamos viviendo los colombianos en materia de asesinatos es alarmante, preocupante y reprochable. Estas historias que estamos enfrentando parecen no tener fin.
En las noticias, en la radio y en los periódicos es común ya escuchar que fulanito murió por cualquier circunstancia. Mi pregunta ha sido, que pasa en la mente de estos sujetos que sin medir palabra sacan un arma y arremeten contra la humanidad de una persona sin medir consecuencias. Será que no se imaginan el dolor tan grande que dejan en sus familiares.
Las calles de la capital nariñense se han visto en vueltas en charcos de sangre, los asesinatos no paran y la intolerancia aumenta cada vez más. La crueldad y la maldad se apoderan del sur, las familias lloran a sus seres queridos, mientras los victimarios siguen arremetiendo como si nada.
No me cabe en la mente cómo existe tanta maldad, rechazo el hecho de sangre que se presentó hace dos días cuando un padre de familia fue ultimado frente a su hija cuando esté la iba a dejar a su escuela. Se imaginan el trauma que dejará este episodio en esta mejor de edad. Este es uno de tantos casos que lamentablemente se presentan a diario en mi país.
Y lo que si me causo gran conmoción fue el asesinato de un menor de tan solo 5 años de edad asesinado por su propio padre en Melgar, Tolima. Es escalofriante, estos escenarios siguen generando luto. Todos los colombianos rechazamos este caso y esperamos que caiga todo el peso de la ley sobre este ser indolente, que merece pena de muerte.
Salir de casa se ha vuelto incierto, puesto que no sabemos a qué nos vamos a enfrentar en el día. Los actos violentos que se están presentando son alarmantes; las autoridades deben seguir reforzando la seguridad ciudadana para darnos esa tranquilidad que tanto necesitamos y de la misma manera se pueda combatir esos crímenes de lesa humanidad.
Abrazo desde la distancia a todas esas personas que en estos momentos están despidiendo a un ser querido, les mando mucha fortaleza y que la paz que sobre pasa todo entendimiento los acobije. Elevo una oración también para que estos escenarios que estamos presenciando terminen y podamos vivir en un país donde florezca la armonía y la hermandad.




