Hasta el 18% del presupuesto de una obra en Colombia puede perderse por reprocesos e ineficiencias

Según estimaciones de McKinsey & Company, a nivel global, entre el 5% y el 10% del costo total de una obra puede perderse en retrabajos, procesos que deben ejecutarse nuevamente por fallas en la planificación, el diseño o la coordinación entre equipos. 

En Colombia, el impacto puede ser aún mayor, investigaciones de la Universidad EAN y la UNAD estiman que estos reprocesos pueden representar hasta el 12,4% del valor de un proyecto y, al sumar ineficiencias operativas, escalar entre el 12% y el 18% del presupuesto.

Estas pérdidas responden a fallas estructurales en la gestión de los proyectos y hacen parte de los llamados costos de la no calidad, es decir, errores que pudieron evitarse desde etapas tempranas, con estimaciones que señalan que hasta el 70% tiene su origen en el diseño y cerca del 48% en fallas de comunicación y coordinación entre equipos.

De acuerdo con Patricio Zapata, Customer Success Manager para Latinoamérica de Graphisoft “Cuando estos sobrecostos se vuelven recurrentes, el impacto ya no es solo para un proyecto puntual, sino para todo el sistema. Terminan encareciendo la vivienda, afectando la ejecución de obras públicas y presionando los presupuestos de ciudades que ya operan con recursos limitados”

Estos errores se repiten a lo largo del proyecto y responden a una combinación de fallas que incluyen diseños incompletos, cambios tardíos, falta de estudios previos, problemas de coordinación entre disciplinas y uso de información desactualizada, sumadas a debilidades en el control, presión por los cronogramas y fallas en la gestión de recursos, lo que termina amplificando errores evitables desde etapas tempranas.

Corregir estos errores exige intervenir antes de que lleguen a obra, lo que implica desarrollar diseños más completos, realizar validaciones técnicas previas a la ejecución y gestionar los cambios con mayor rigor, entendiendo que cada modificación tardía incrementa su impacto en costos según la etapa en la que se detecta.

En la ejecución, el reto es asegurar que todos los equipos trabajen sobre una misma base de información, ya que cuando arquitectos, ingenieros y contratistas operan con versiones distintas del proyecto, los errores dejan de ser aislados y se convierten en el resultado de una falta de coordinación.

“Hoy es clave adoptar herramientas que permitan anticipar interferencias, validar decisiones antes de ejecutar y asegurar que todos los equipos trabajen sobre una misma base de información. Esto no solo reduce los errores, también mejora la coordinación, agiliza los procesos y permite tomar decisiones más informadas a lo largo del proyecto, un enfoque que metodologías como BIM y el uso de formatos de archivo abiertos, como IFC, han venido consolidando en el sector”, señala Zapata.

Reducir los reprocesos representa una oportunidad para que el sector recupere eficiencia en un momento de desaceleración y mayor presión sobre los costos. Integrar la calidad en todas las etapas, medir los errores de forma estructurada y fortalecer la gestión desde el diseño hasta la ejecución será clave para evitar pérdidas que siguen afectando la rentabilidad de las obras.

Más que una mejora operativa, es un llamado a replantear la forma en que se están desarrollando los proyectos en el país, en un entorno donde la capacidad de anticiparse a los errores será determinante para la viabilidad de las obras y el desarrollo de las ciudades.

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