Contexto general
En la recta final de la campaña presidencial en Colombia, una nueva controversia rodea al candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda. La difusión de mensajes en redes sociales y cadenas de WhatsApp en los que se ofrecían pagos de hasta $50.000 pesos por participar en actividades logísticas durante su cierre de campaña en Bogotá desató cuestionamientos sobre posibles prácticas irregulares en la movilización de simpatizantes.
El episodio ocurre en un momento sensible para la campaña, que ya venía siendo observada por temas relacionados con la financiación y el reporte de gastos ante las autoridades electorales.
¿Qué decían los mensajes?
Las cadenas difundidas señalaban que se requería “personal, hombres altos, para apoyo logístico” en el evento de cierre de campaña programado en la Plaza de Bolívar. El trabajo consistía principalmente en cargar pancartas y colaborar con la organización, a cambio de una remuneración de $50.000 pesos.
Además, algunos testimonios recogidos indicaban que los pagos se realizarían al finalizar la jornada mediante plataformas digitales como Nequi o Daviplata.
Incluso, a ciertos participantes se les habría pedido discreción sobre el pago, bajo la premisa de que “nadie recibe dinero” oficialmente dentro del evento.
¿Quién estaría detrás de la convocatoria?
De acuerdo con las investigaciones periodísticas, la convocatoria habría sido impulsada por integrantes o simpatizantes del movimiento “Liberales de Base”, cercano al candidato.
Uno de sus líderes aseguró que el dinero no provenía directamente de la campaña, sino de aportes personales de simpatizantes, calificando la iniciativa como un esfuerzo independiente.
Sin embargo, esta explicación no disipó del todo las dudas, ya que el uso de incentivos económicos en actividades políticas puede ser interpretado como una práctica irregular dependiendo del contexto y la finalidad.
La respuesta de Iván Cepeda
Ante la polémica, Iván Cepeda reaccionó públicamente y fue enfático en rechazar cualquier tipo de pago para participar en su campaña.
El candidato afirmó que su proyecto político se basa en la honestidad y que cualquier ofrecimiento de dinero para asistir o colaborar en eventos debe ser investigado y sancionado conforme a la ley.
Además, subrayó que su campaña no autoriza este tipo de prácticas y que el único “ofrecimiento” válido hacia los ciudadanos es su programa político y propuestas.
Un debate más amplio: financiación y transparencia
Este episodio se suma a cuestionamientos previos sobre la financiación de la campaña de Cepeda.
- El Consejo Nacional Electoral abrió recientemente una indagación preliminar por presuntas irregularidades en aportes privados.
- También se ha señalado que, pese a realizar numerosos eventos públicos, en algunos reportes oficiales no se reflejaban gastos asociados a estas actividades.
Estos antecedentes han intensificado el escrutinio público sobre la forma en que se organizan y financian los actos políticos del candidato.
Implicaciones políticas
El caso reabre un debate clave en la democracia colombiana: los límites entre la logística legítima de campaña y las prácticas que podrían interpretarse como compra de participación o manipulación del electorado.
Mientras algunos sectores consideran que pagar por apoyo logístico no necesariamente implica compra de votos, otros advierten que este tipo de dinámicas pueden distorsionar la participación ciudadana y vulnerar la transparencia electoral.
Conclusión
La polémica por los supuestos pagos en el cierre de campaña de Iván Cepeda evidencia los desafíos que enfrentan las campañas políticas en materia de transparencia y control.
Aunque el candidato ha rechazado cualquier vínculo con estos ofrecimientos, el caso deja abierta la discusión sobre la responsabilidad de los movimientos aliados y la necesidad de mayor vigilancia en el desarrollo de actividades proselitistas.




