Momentos de angustia: hallan al parapentista Luis Sanabria y su esposa lo descubre en cámara

Luis Adriano Sanabria, un parapentista con más de 20 años de experiencia, vivía en Villavicencio y dedicaba su vida a volar, una pasión que transmitía a su familia y compañeros. Era común escucharlo decir: “Si yo me muero, me muero feliz haciendo este deporte”.

Todo cambió el 25 de mayo pasado. Ese día, pese a haber compartido momentos con su hija de tres años y sus seres queridos, Sanabria decidió realizar un vuelo recreativo desde Alto de Buenavista. Aunque su esposa compartía su preocupación, una llamada de un amigo lo convenció de salir. “Vengo más tarde, voy un ratico a volar”, fueron sus últimas palabras.

Desde tierra, el parapentista enfrentó una inesperada tormenta. El cielo se encapotó y la visibilidad se redujo abruptamente. Su compañero y amigo Guillaume Arias intentó persuadirlo para que bajara del aire, alertado por el cambio repentino en el clima. Sanabria se mantuvo en el aire unos minutos más, maniobrando con esfuerzo, pero una ráfaga de viento lo trajo hacia las zonas de Acacías. En tierra, se filmó el último registro suyo: el parapente envuelto en una nube, símbolo de su destino incierto.

Se desató entonces una búsqueda sin precedentes: más de 400 rescatistas –entre bomberos, Defensa Civil, ejército y voluntarios– recorrieron cerros, selvas y ríos. La operación fue tan intensa que, tras 25 días, las autoridades anunciaron la suspensión de las labores mientras las esperanzas se desvanecían.

La esperanza, sin embargo, resurgió —aunque con dolor— el pasado 4 de agosto: durante la grabación del programa “Los Informantes”, su esposa Angie Moreno recibió la noticia que temía y al mismo tiempo deseaba: encontraron un cuerpo en la ribera del río Guamal. Una prueba de huellas confirmó que era el de Luis. En ese instante, la incertidumbre terminó.

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El cuerpo apareció desnudo y sin rastros del equipo con el cual despegó. Las fracturas en su esqueleto apuntan a una caída violenta. La hipótesis sugiere que Sanabria pudo desprenderse de sus implementos durante el impacto o tras intentar nadar hacia las orillas, pero restos como el parapente, la silla o la radio no aparecieron. Hoy, la familia aguarda los resultados completos de la necropsia, mientras se organiza una nueva búsqueda en la zona para esclarecer esos vacíos.

Un legado más allá del vuelo
Para quienes lo conocieron, Luis siempre fue generoso, alegre y solidario. Su pérdida deja un vacío profundo: “Él pensaba en la felicidad de los demás, más que en la suya”, dijo su esposa. Sus recuerdos, promete ella, serán el refugio más cálido en medio de su partida.