
En una contundente operación en el departamento de Nariño, las fuerzas militares localizaron el mayor arsenal de explosivos del año, presuntamente perteneciente a la disidencia Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano.
El hallazgo incluyó 710 artefactos improvisados, 10 cilindros de 100 libras y pentolita, materiales listos para ejecutar acciones terroristas contra la población civil y la Fuerza Pública. Este decomiso representa un avance estratégico crucial en la seguridad regional, neutralizando una amenaza directa que buscaba desestabilizar la zona mediante el uso de armamento ilegal altamente peligroso para los habitantes y las unidades desplegadas.




