Un nuevo hecho de violencia sacude la zona de frontera entre Colombia y Ecuador tras el hallazgo de tres ciudadanos colombianos asesinados en inmediaciones del límite internacional, en un caso que ha generado preocupación entre las comunidades de ambos lados de la frontera y que es objeto de una investigación conjunta por parte de las autoridades.
Las víctimas habían sido reportadas como desaparecidas luego de que, presuntamente, salieran desde el municipio de Samaniego con destino al corregimiento de San José de Chillanquer, en jurisdicción del municipio de Guachucal, en el departamento de Nariño. Días después, sus cuerpos fueron hallados sin vida en la zona limítrofe entre Colombia y Ecuador, en un hecho que hoy es materia de investigación por parte de las autoridades de ambos países.
Investigación
Uno de los aspectos que más llama la atención de este caso es que uno de los cuerpos fue localizado en territorio ecuatoriano, mientras que los otros dos fueron encontrados en cercanías de la frontera con el municipio de Ipiales, en el departamento de Nariño. Esta situación ha obligado a la coordinación entre los organismos judiciales de Colombia y Ecuador para adelantar las respectivas diligencias de inspección, identificación y recolección de pruebas.
Información preliminar
Las primeras labores de identificación permitieron establecer que dos de las víctimas corresponden a Alberto Mejía Bastidas, un adulto mayor, y Jorge Rubén Mejía Revelo, también adulto, quienes, según información preliminar, serían padre e hijo. La identidad de la tercera víctima aún no ha sido confirmada oficialmente por las autoridades competentes.
Aunque las circunstancias que rodearon los homicidios permanecen bajo reserva, las hipótesis iniciales apuntan a que los tres hombres habrían sido interceptados por delincuentes antes de perderse su rastro. No obstante, los investigadores continúan recopilando elementos materiales probatorios y testimonios que permitan reconstruir los hechos y determinar con precisión qué ocurrió.
Las autoridades indicaron que se adelantan labores de coordinación entre las instituciones judiciales de ambos países, teniendo en cuenta que el caso involucra hechos ocurridos en una zona limítrofe, donde la competencia investigativa requiere cooperación internacional.
Este nuevo episodio de violencia vuelve a poner sobre la mesa la preocupación por la seguridad en el corredor fronterizo entre Nariño y la provincia ecuatoriana del Carchi, una región donde con frecuencia se desarrollan operativos conjuntos para combatir diferentes modalidades delictivas. Familiares y allegados de las víctimas esperan que las investigaciones avancen con celeridad y permitan esclarecer las circunstancias de este triple homicidio, así como identificar y judicializar a los responsables de este crimen que enluta a una familia colombiana




