HABLAN POR NARIÑO

Por Ricardo Sarasty

En uno de esos carteles que comienzan a colgar los candidatos al congreso, ya para senadores o representantes, se alcanza a leer un enunciado mediante el cual se afirma que: “él si habla por Nariño”, debe de entenderse que hace referencia a la labor como congresista realizada por el señor de la fotografía que acompaña al enunciado. Vaya arrebato de sinceridad, se podría decir si el texto en mención de verdad hubiese sido pensado con la intención de dar a conocer la realidad de su trabajo, la del senador, pero con seguridad se puede decir que no, que la franqueza es lo menos visible en el cartel y legible en el texto puesto que su redacción obedece más a la manera coloquial y desinteresada de hablar o de escribir que poca atención presta al significado de las palabras puestas en el texto, más aun cuando el afán por convencer mediante frases rimbombantes supera al cuidado ético que debería de guardarse en el momento de emplear la lengua si de mostrar los frutos  por el trabajo realizado se trata, igual a como la usa cualquier profesional de cuyos resultados  evidentes depende su buen nombre.

Por lo tanto, lo expresado no se puede considerar como un lapsus o error involuntario debido a que lo traicionó el inconsciente. Mejor es pensar en la tesis que pone en entre dicho la existencia de los actos involuntarios y sustenta que son acciones premeditadas para dar origen a una disculpa y una aclaración que en nada cambian el sentido y las consecuencias por lo dicho. Como en este caso cuando afirma el autor del cartel que “él si habla por Nariño”, llevado quizá por el afán de dar a conocer su interés por la región y con mayor interés el cumplimiento de su trabajo. Convencido de que hablar es la labor principal de todos los congresistas, un hablar por algo convido en estos cuatro años en un hablar por habla.  Acción ahora propia de todos los inmiscuidos en la política porque es su modo de subsistencia, vista la política como un espacio de trabajo: ¿A dónde vas mamá?  Al taller. ¿A dónde vas papá? A la política, responderán en tanto que dependen de su producido una vez llegados allí. Por lo que hasta obvio parece que como politiquero (el sufijo ero determina al practicante de una profesión u oficio) vaya a hablar por Nariño y no de Nariño. Si la preposición por connotara propósito, exigencia como cuando se dice lucho por una buena educación o apruebo el presupuesto por lo necesario que es para las obras en mi departamento.

 De ser ese el sentido de la preposición por entonces también se aceptaría como expresión de la acción propia de un agente, que en este caso seria el papel del senador o representante. Agente es el participio activo del verbo agenciar usado para referirse a la acción relacionada con gestionar o hacer posible la solución a un problema o la satisfacción de una necesidad, para lo cual se requiere organizar, armar, elaborar planes. Juntar, reunir, congregar personas e instituciones con el propósito de encontrar o crear los medios que hacen posible conseguir lo que se necesita para la región. Pero no hablan por Nariño en ese sentido. Por lo visto lo menos que han procurado es aliarse con otras personas e instituciones para sacar adelante las obras que requieren los nariñenses. Sus alianzas, durante este cuatrienio que finaliza, solo han tenido un fin contrario al lo que significa agenciar. Obstaculizar

 Sí hablan por Nariño, pero como se Nariño fueran ellos, mostrando sus intereses y los de su círculo de amigos, socios y copartidarios como si fueran los de todos los nariñenses. Por lo que mi voto será para el que hable de Nariño.       

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