
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, oficializó el retiro del servicio activo del general Edwin Urrego, señalándolo de estar presuntamente involucrado en un complot para atentar contra su seguridad presidencial y sabotear su agenda internacional.
La decisión se tomó mediante el Decreto 0147 del 11 de febrero de 2026, que ordena el retiro de Urrego de la Policía Nacional “por llamamiento a calificar servicios”, una figura legal que lo aparta momentáneamente de sus funciones sin afectar su grado ni derechos de pensión.
Durante un Consejo de Ministros celebrado en Montería, Petro afirmó que había información de inteligencia sobre un supuesto plan para colocar sustancias ilícitas en un vehículo oficial de la caravana presidencial con el objetivo de perjudicar un encuentro bilateral con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Aunque el mandatario no detalló públicamente las pruebas, señaló que las acciones atribuidas a Urrego buscaban afectar la seguridad del jefe del Estado y la reunión internacional.
Por su parte, el general Edwin Urrego ha negado de forma categórica todas las acusaciones, calificándolas de “desinformación” o incluso de “locura”, y ha subrayado que nunca ha tenido acceso ni relación directa con los vehículos presidenciales o las decisiones de seguridad personal del presidente.
Urrego también expresó su disposición para someterse a pruebas como el polígrafo y aclarar públicamente su versión de los hechos, al tiempo que afirmó que no ha recibido notificación oficial sobre investigaciones en su contra.
El retiro del general ha generado debate político y mediático en Colombia, y se enmarca en un contexto de creciente atención sobre la seguridad presidencial y posibles tensiones entre altos mandos militares y el Gobierno Nacional.




