Crimen contra la libertad de prensa: asesinan reportero en zona de minería ilegal

Un crimen en medio de economías ilegales y conflicto armado

El asesinato del periodista colombiano Mateo Pérez Rueda, de 25 años, ha generado conmoción nacional e internacional tras confirmarse que fue perpetrado por guerrilleros en una región minera del departamento de Antioquia. El joven comunicador desapareció mientras realizaba labores de reportería en una zona rural del municipio de Briceño, caracterizada por la presencia de grupos armados ilegales y la explotación ilícita de oro.

Según información oficial, el crimen habría sido cometido por una facción disidente del antiguo grupo guerrillero de las FARC, específicamente el denominado Frente 36, estructura que no se acogió al acuerdo de paz firmado en 2016 y que actualmente controla economías ilegales como la minería clandestina y el narcotráfico en la región.


¿Quién era el periodista asesinado?

Mateo Pérez Rueda era director del medio digital El Confidente en Yarumal y estudiante de Ciencia Política. Se había destacado por su trabajo en territorios afectados por el conflicto armado, donde denunciaba corrupción, violencia y actividades ilegales.

El día de su desaparición, el periodista investigaba enfrentamientos recientes entre el Ejército y grupos armados ilegales, lo que lo llevó a internarse en una zona de alto riesgo.


Región minera: un territorio bajo disputa

La zona donde ocurrió el asesinato es estratégica por su riqueza en oro y otros recursos minerales. Allí confluyen intereses de grupos armados como disidencias de las FARC y el Clan del Golfo, quienes disputan el control territorial y las rentas ilegales.

Este contexto convierte a la región en un entorno altamente peligroso para líderes sociales, comunidades y periodistas, quienes suelen quedar en medio de la violencia o ser blanco directo por sus denuncias.


Reacciones del Gobierno y organizaciones

El presidente Gustavo Petro confirmó el asesinato y señaló directamente a un comandante guerrillero como responsable del crimen.

Por su parte, la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) condenó el hecho y alertó sobre la grave situación de riesgo que enfrentan los periodistas en zonas apartadas del país. La organización ha documentado que Colombia sigue siendo uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo.


Un patrón de violencia contra la prensa

El asesinato de Pérez no es un caso aislado. De acuerdo con registros de la FLIP, al menos 169 periodistas han sido asesinados en Colombia desde 1977 por causas relacionadas con su labor informativa.

Estos crímenes suelen ocurrir en regiones donde el Estado tiene baja presencia y donde operan economías ilegales, lo que incrementa los riesgos para quienes informan sobre estos temas.


Un llamado urgente a proteger el periodismo

El caso ha reavivado el debate sobre la seguridad de los periodistas en Colombia, especialmente en territorios dominados por actores armados. Organizaciones defensoras de derechos humanos han exigido garantías reales para el ejercicio de la prensa y el esclarecimiento del crimen.

La muerte de Mateo Pérez evidencia, una vez más, que informar en zonas de conflicto sigue siendo una actividad de alto riesgo en el país.

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