Guerra de EE.UU. e Israel con Irán entra en fase crítica con bombardeos en Teherán y represalias

La guerra de EE.UU. e Israel con Irán y ataques en Medio Oriente continúa escalando y ya se perfila como uno de los conflictos más graves en la región en décadas. Los enfrentamientos, que comenzaron con una ofensiva militar conjunta contra territorio iraní a finales de febrero de 2026, han desencadenado ataques cruzados, bombardeos a gran escala y una creciente expansión del conflicto hacia otros países del Medio Oriente.

Durante los últimos días, múltiples ciudades iraníes, incluida Teherán, han sido escenario de fuertes bombardeos, mientras Irán ha respondido con misiles y drones dirigidos a Israel, bases militares estadounidenses y aliados en la región.


Cómo comenzó la guerra entre EE.UU., Israel e Irán

El detonante del conflicto fue una operación militar coordinada entre Estados Unidos e Israel, iniciada el 28 de febrero de 2026, en la que se lanzaron ataques aéreos y misiles contra instalaciones estratégicas iraníes. La ofensiva fue denominada por Israel “Operation Lion’s Roar” y tuvo como objetivo instalaciones militares, infraestructura energética y objetivos vinculados al programa nuclear iraní.

Las tensiones entre los tres países venían creciendo desde hace años debido a disputas sobre el programa nuclear iraní, el desarrollo de misiles balísticos y el apoyo de Teherán a grupos armados en Medio Oriente, como Hezbollah en el Líbano.

Tras los primeros bombardeos, el gobierno iraní prometió represalias, lo que desencadenó una cadena de ataques que rápidamente involucró a varios países de la región.


Bombardeos, misiles y ataques en múltiples países

En la segunda semana de combates, los ataques se han intensificado. Fuentes internacionales reportan explosiones y grandes incendios en depósitos de petróleo y refinerías en Teherán, golpeados por bombardeos israelíes y estadounidenses.

Irán, por su parte, ha lanzado misiles y drones contra ciudades israelíes y contra instalaciones militares estadounidenses en el Golfo Pérsico, ampliando el conflicto hacia países como Bahréin, Jordania y Kuwait.

Además, el conflicto se ha extendido a Líbano, donde el grupo armado Hezbollah —aliado de Irán— lanzó cohetes contra Israel, provocando una fuerte respuesta militar israelí con bombardeos en territorio libanés.

Según reportes internacionales, el balance preliminar de víctimas ya supera más de mil muertos en Irán, centenares en Líbano y varias bajas en Israel y entre tropas estadounidenses.


Impacto global: petróleo, comercio y seguridad internacional

El conflicto ya está teniendo consecuencias globales. Uno de los puntos más críticos es el estrecho de Ormuz, una ruta estratégica por donde pasa cerca del 20% del petróleo mundial.

Debido a los ataques y amenazas iraníes contra barcos comerciales, el tráfico marítimo en la zona prácticamente se ha detenido, lo que ha provocado subidas en los precios del petróleo y temores de una crisis energética internacional.

Algunos países del Golfo han reducido su producción petrolera por precaución ante la escalada militar y la inseguridad en las rutas marítimas.


Reacciones políticas y postura de Estados Unidos

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha defendido las operaciones militares y afirmó que los ataques podrían ampliarse si Irán continúa con sus ofensivas.

El mandatario también ha exigido la “rendición incondicional” de Irán, asegurando que la guerra terminará solo cuando el régimen iraní deje de representar una amenaza militar para la región.

Mientras tanto, varios países y organismos internacionales han pedido un alto al fuego inmediato y negociaciones diplomáticas, advirtiendo que el conflicto podría desencadenar una guerra regional aún mayor.


Una guerra que amenaza con expandirse

Analistas internacionales advierten que la guerra podría ampliarse si más actores regionales intervienen. Las tensiones ya se han extendido a países del Golfo, y la participación de grupos aliados de Irán en otros territorios podría abrir nuevos frentes de combate.

En paralelo, miles de personas han sido desplazadas por los bombardeos, aeropuertos y rutas marítimas han sido cerrados, y la comunidad internacional observa con preocupación la posibilidad de una crisis geopolítica y económica de alcance global.

Por ahora, los ataques continúan y la situación en Medio Oriente sigue evolucionando hora a hora, mientras gobiernos y organismos internacionales intentan evitar que el conflicto escale hacia una guerra aún más amplia.

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