Guerra arancelaria entre Colombia y Ecuador golpea la economía del sur del país

Ecuador y Colombia mantienen desde enero de 2026 una guerra arancelaria que ya golpea con fuerza al sur de Colombia. Todo empezó cuando Ecuador impuso un arancel del 30% (luego subido a 50%) a las importaciones colombianas, alegando falta de cooperación en la lucha contra el narcotráfico fronterizo, y Colombia respondió con aranceles similares y suspendió la venta de energía eléctrica al país vecino. El golpe más duro llegó cuando Ecuador subió la tarifa de transporte de crudo colombiano por el oleoducto SOTE de 3 a 30 dólares por barril, un aumento de más del 900%, afectando la principal vía de salida del petróleo producido en Putumayo hacia el Pacífico. El cierre del paso fronterizo de San Miguel le cuesta a Putumayo cerca de 75.000 millones de pesos al mes, mientras en Nariño el 92% de los transportistas reporta caídas superiores al 60% en su actividad. Empresas como Ecopetrol y Gran Tierra Energy han tenido que buscar rutas alternativas mucho más costosas, y se espera una caída en las regalías petroleras para la región. El panorama es especialmente delicado porque Nariño y Putumayo concentran cerca del 46% de los cultivos de coca del país, así que debilitar la economía petrolera formal ahí tiene un riesgo social adicional. Pese a algunas reuniones diplomáticas, incluida una en Panamá, los gobiernos de Petro y Noboa no han llegado a un acuerdo y la tensión sigue sin resolverse

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