Groenlandia: Marchas en Nuuk contra el plan de anexión de Trump

Miles de personas salieron a las calles este sábado en Nuuk, capital de Groenlandia, para manifestarse de manera contundente contra las pretensiones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de anexar ese territorio al país norteamericano. La movilización, una de las más grandes que se recuerdan en la isla, se realizó pese a una lluvia ligera y avanzó desde el centro de la ciudad hasta el consulado estadounidense, entre consignas de rechazo, pancartas y cantos tradicionales inuit que reafirmaron la identidad cultural del pueblo groenlandés.

La protesta tuvo un fuerte peso político, ya que contó con la presencia del jefe de gobierno de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, quien marchó junto a los manifestantes ondeando la bandera del territorio autónomo. Su participación fue interpretada como un mensaje claro de respaldo institucional al rechazo ciudadano frente a cualquier intento de anexión o “venta” de la isla.

Groenlandia cuenta con autogobierno en asuntos internos, aunque Dinamarca mantiene competencias clave como la defensa y la política exterior. Si bien dentro de la política local existe un debate abierto sobre la independencia futura de la isla, ese proceso no implica, ni mucho menos, apoyo a una eventual incorporación a Estados Unidos. Por el contrario, la protesta dejó en evidencia un consenso amplio en la sociedad groenlandesa: cualquier decisión sobre el futuro del territorio debe pasar por su propia población y sus instituciones.

Las manifestaciones no se limitaron a Groenlandia. En Copenhague, capital de Dinamarca, también se registró una multitudinaria marcha hasta la embajada de Estados Unidos. Allí, miles de personas exhibieron pancartas con mensajes como “Greenland is not for sale”, en una clara muestra de solidaridad con el pueblo groenlandés y de rechazo a lo que califican como ambiciones imperialistas de Washington.

El contexto de las protestas está marcado por una creciente tensión diplomática, luego de que Trump reiterara públicamente su interés en Groenlandia y se negara a descartar el uso de la fuerza para concretar su plan, una declaración que elevó el nivel del conflicto incluso entre países aliados. Ante esto, Nielsen exigió a Estados Unidos frenar cualquier insinuación de anexión y defendió de forma tajante el derecho de los groenlandeses a decidir su propio destino.

En conjunto, las movilizaciones de Nuuk y Copenhague dejaron un mensaje inequívoco: rechazo popular y político a la anexión de Groenlandia, defensa de la soberanía y respaldo a la autodeterminación del territorio, en un momento en el que el discurso de Washington volvió a encender alarmas a nivel internacional.

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