El Grêmio vive la temporada más comprometida de los últimos años y el descenso ya no es un fantasma lejano
El Tricolor Gaúcho de Porto Alegre atraviesa en 2026 una crisis deportiva que pocos hubieran imaginado para uno de los clubes más ganadores de Brasil. Decimosexto en el Brasileirao con apenas 21 puntos en 19 partidos, con ocho derrotas y solo cinco victorias en la primera mitad del torneo, el Grêmio está a dos puntos de la zona de descenso directo en una tabla donde cada jornada puede cambiar dramáticamente la situación. El proyecto de Luís Castro que llegó en diciembre de 2025 con la promesa de devolver el protagonismo al club no ha encontrado la regularidad necesaria y las peores derrotas del año como el 0-2 ante São Paulo, el 0-2 ante Cruzeiro y el 1-3 ante Corinthians en casa reflejan las dificultades estructurales de un equipo que no tiene la solidez defensiva ni la creatividad ofensiva suficientes para competir en la parte alta del Brasileirao.
Lo que hace más preocupante la situación del Grêmio es la acumulación de frentes abiertos en una semana especialmente exigente: el Brasileirao donde necesita puntos urgentemente, la Copa Sudamericana donde perdió 3-2 en La Paz ante Bolívar y necesita remontar el jueves 30 en casa, y el desgaste físico del viaje a Bolivia a más de 3.600 metros de altitud apenas tres días antes del partido de esta noche. Carlos Vinícius con nueve goles en la liga es la única referencia ofensiva consistente de un equipo que depende demasiado de su delantero para generar peligro. El Grêmio ganó el Campeonato Gaúcho este año como único título de una temporada que prometía mucho más, y esta noche ante Fluminense tiene la obligación de demostrar que puede pelear en el Brasileirao antes de que la segunda mitad del torneo lo condene definitivamente a mirar hacia abajo.




