Grecia está rechazando o, al menos, mostrando una fuerte renuencia a sumarse a la iniciativa de paz impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump, conocida como “Board of Peace” o “Consejo/Junta de Paz”. Razones del rechazo griego El gobierno griego, encabezado por el primer ministro Kyriakos Mitsotakis, ha expresado preocupaciones legales y políticas porque la propuesta va más allá de los mandatos de la ONU y podría crear una estructura paralela a Naciones Unidas que muchas naciones europeas consideran problemática. Grecia coordina su postura con otros países de la Unión Europea, varios de los cuales —como Francia, Alemania y España— también han rechazado o dudado unirse al consejo. Contexto más amplio La iniciativa de Trump busca que unos 60 países participen en este órgano de paz, supervisando la reconstrucción y la seguridad en Gaza tras el conflicto con Hamás, aunque ahora la propuesta se ha presentado con un alcance que va más allá de la franja palestina. Países como España han anunciado oficialmente que no se unirán, citando que la propuesta está fuera del marco de la ONU y excluye actores clave como la Autoridad Palestina. Aunque algunos países —por ejemplo, Albania y Bulgaria— están aceptando participar, la mayoría de los Estados de la UE se mantiene al margen Este rechazo europeo y griego marca un choque con la visión de Trump de una diplomacia más dirigida por Estados Unidos fuera del sistema tradicional de Naciones Unidas. Varios gobiernos critican que la propuesta pueda socavar las normas internacionales existentes o crear nuevos mecanismos sin suficiente respaldo global.




