Una devastadora riada azotó el miércoles 26 de agosto varias zonas de Nepal, especialmente cerca de la frontera con el Tíbet. El desastre fue provocado por el colapso de una masa de hielo y rocas en una zona montañosa del Himalaya, generando una enorme corriente de agua, lodo y escombros.
La fuerza de la riada destruyó viviendas, carreteras, puentes y otras infraestructuras, mientras numerosos habitantes y turistas quedaron atrapados o desaparecidos. Las autoridades han desplegado equipos de emergencia, helicópteros y personal militar para realizar labores de búsqueda y rescate.
La situación continúa siendo preocupante debido al riesgo de nuevas inundaciones causadas por la acumulación de escombros en los ríos. Las autoridades nepalíes trabajan para evacuar a las personas que se encuentran en zonas de peligro y brindar ayuda a las comunidades afectadas.
El desastre ha causado una gran preocupación internacional y ha puesto nuevamente en evidencia la vulnerabilidad de las regiones del Himalaya frente a fenómenos naturales extremos.





