GRAVE DETERIORO DE INFRAESTRUCTURA VIAL EN PASTO

Por: Javier Recalde

Pasto, una ciudad histórica, cultural y universitaria, enfrenta día a día uno de sus mayores desafíos urbanos: el estado crítico de su red vial. Baches profundos, calles sin señalización adecuada, zonas con drenaje ineficiente y andenes invadidos por el tiempo, la indiferencia y vendedores ambulantes se han convertido en moneda corriente. Esta situación no solo afecta la estética de la ciudad, sino que incide directamente en la seguridad vial, la movilidad urbana y, por qué no decirlo, en la salud pública.

La falta de mantenimiento preventivo y correctivo en las vías ha generado múltiples accidentes, daños a los vehículos y probablemente hasta demandas contra el Municipio. Es cierto que reparar baches puede parecer una tarea menor, pero cuando se convierte en una constante negligencia, deja al descubierto una gestión deficiente e irresponsable frente a un tema prioritario.

Uno de los grandes problemas radica en la fuente de financiamiento. Pasto depende en gran medida de recursos provenientes del impuesto vehicular, específicamente de aquellos vehículos matriculados bajo la jurisdicción local. Sin embargo, muchos propietarios inscriben sus automóviles en otras ciudades, privando al municipio de ingresos esenciales para obras viales. Este hecho, lejos de ser un detalle técnico, es un robo silencioso a la comunidad, ya que quienes circulan diariamente por nuestras calles deben contribuir al mantenimiento de lo que usan.

A ello se suma la sobretasa a la gasolina, mecanismo que debería garantizar una inversión sostenida en infraestructura. Pero si bien estos fondos existen, su distribución y ejecución muchas veces carecen de transparencia, priorización técnica o rendición de cuentas. Se anuncian megaproyectos mientras las comunas siguen esperando soluciones básicas.

El resultado es evidente: caos vehicular, congestión innecesaria, riesgos permanentes para motociclistas, ciclistas y peatones; y un deterioro constante del patrimonio colectivo. Además, esta situación envía una imagen negativa de la ciudad a propios y visitantes, afectando incluso el turismo y la inversión.

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Frente a este escenario, urge una acción decidida y coordinada; el Alcalde de Pasto, Nicolás Toro, está en mora y debe asumir con urgencia el liderazgo de una política integral de infraestructura vial que incluya no solo la recuperación de la malla vial, sino también una estrategia real de movilidad sostenible, seguridad vial y mejoramiento del espacio público. No se trata solo de parchar baches, sino de construir una visión estratégica a mediano y largo plazo, con participación ciudadana y transparencia en la ejecución de recursos.

Que Pasto luzca sus calles y avenidas no es un lujo, es una necesidad y un derecho, porque un hueco en la calle no solo rompe llantas o amortiguadores; también rompe la confianza en la gestión pública, mientras los baches siguen creciendo, también lo hace la frustración de los pastusos; señor alcalde a Usted lo eligió una comunidad para que cumpla su papel como administrador del municipio.

Por: Javier Recalde Martínez.

javierecalde.jrm@gmail.com