Una fuerte tormenta acompañada de granizo sorprendió esta semana a los habitantes de la localidad de Usaquén, al norte de Bogotá, dejando múltiples afectaciones en viviendas, conjuntos residenciales y establecimientos comerciales. Las intensas precipitaciones provocaron inundaciones en vías principales y secundarias, colapso de alcantarillas y emergencias en sótanos y parqueaderos.
De acuerdo con reportes ciudadanos, sectores como Cedritos, Santa Bárbara y alrededores de la carrera Séptima registraron acumulaciones de agua que superaron el nivel de los andenes, dificultando el tránsito peatonal y vehicular. Algunos conductores quedaron atrapados en medio de las calles anegadas, mientras que comerciantes reportaron filtraciones y daños en mercancía debido al ingreso del agua a los locales.
Organismos de emergencia, entre ellos el Cuerpo Oficial de Bomberos de Bogotá y el Instituto Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático (IDIGER), desplegaron equipos para atender los puntos críticos y realizar labores de desagüe. Las autoridades informaron que la intensidad de la lluvia, sumada a la acumulación de granizo, obstruyó temporalmente los sistemas de drenaje, generando represamientos.
Vecinos de conjuntos residenciales denunciaron que varios sótanos y depósitos resultaron inundados en cuestión de minutos. “El agua comenzó a entrar con fuerza y no dio tiempo de reaccionar. Perdimos enseres y algunos electrodomésticos”, relató una residente afectada por la emergencia.
El sector comercial tampoco escapó al impacto del fenómeno climático. Restaurantes y tiendas reportaron daños en inventarios y afectaciones en la infraestructura eléctrica, lo que obligó a suspender actividades durante varias horas. Algunos empresarios solicitaron mayor mantenimiento preventivo a las redes de alcantarillado para evitar que episodios similares vuelvan a repetirse.
Desde la administración distrital se indicó que estas lluvias hacen parte de un periodo de alta variabilidad climática que ha incrementado la frecuencia de tormentas intensas en la ciudad. Las autoridades hicieron un llamado a la ciudadanía para evitar arrojar residuos en las calles, ya que la basura contribuye a la obstrucción de sumideros y agrava las inundaciones.
Asimismo, se recomendó a los residentes revisar el estado de desagües en viviendas, asegurar techos y canaletas, y reportar cualquier emergencia a través de la línea 123. Técnicos del IDIGER continúan evaluando los puntos más vulnerables de la localidad con el fin de implementar medidas preventivas.
Aunque no se reportaron personas lesionadas de gravedad, las pérdidas materiales y la afectación a la movilidad generaron preocupación entre los habitantes de Usaquén, quienes insisten en la necesidad de fortalecer las obras de mitigación y adaptación frente a eventos climáticos cada vez más extremos.




