Gonzalo Bravo Pérez, el estudiante ipialeño cuya muerte dio origen al Día del Estudiante Caído en Colombia

Pocos colombianos conocen que uno de los nombres más importantes en la historia del movimiento estudiantil nacional nació en Ipiales. Se trata de Gonzalo Bravo Pérez, cuya muerte marcó un antes y un después en la defensa de las libertades y los derechos ciudadanos en el país. La conmemoración del Día del Estudiante Caído tiene un vínculo directo con Ipiales. Su origen se remonta a la muerte de Gonzalo Bravo Pérez tras la represión de las protestas estudiantiles de junio de 1929. Bravo Pérez es considerado por la historiografía colombiana como el primer mártir del movimiento estudiantil del país.

8 y 9 de junio

Cada 8 y 9 de junio, Colombia recuerda a los estudiantes que perdieron la vida en las jornadas de protesta y movilización social. Esta conmemoración tiene su origen en los hechos ocurridos en 1929, cuando Gonzalo Bravo, estudiante de Derecho de la Universidad Nacional de Colombia, murió tras recibir un disparo durante la represión policial a las manifestaciones en Bogotá. Este hecho lo convirtió en el primer mártir del movimiento estudiantil colombiano.

Nacido en Ipiales, Gonzalo Bravo Pérez pertenecía a una reconocida familia nariñense y había llegado a Bogotá para cursar estudios superiores.  En 1929, Colombia vivía un ambiente de fuerte inconformidad ciudadana. Sectores protestaban contra la corrupción gubernamental, tráfico de influencias y actuaciones de funcionarios vinculados al gobierno del presidente Miguel Abadía Méndez. Las movilizaciones también estaban influenciadas por la indignación que dejó la Masacre de las Bananeras.

Junio de 1929

La noche del 7 de junio de 1929, mientras la Policía intentaba dispersar a los manifestantes en Bogotá, Gonzalo Bravo Pérez recibió un disparo que le causó la muerte. El hecho generó una profunda conmoción nacional y desencadenó multitudinarias manifestaciones de rechazo. Más de 40.000 personas acompañaron sus exequias, convirtiéndolo en un símbolo de la resistencia cívica y de la juventud comprometida con los ideales democráticos.

La conmemoración adquirió un significado aún más profundo en 1954, cuando durante los actos en homenaje a Bravo Pérez fueron asesinados otros estudiantes, entre ellos Uriel Gutiérrez. Desde entonces, el 8 y 9 de junio son recordados como el Día del Estudiante Caído.

A casi un siglo de aquellos acontecimientos, pocos recuerdan que el origen de una de las conmemoraciones más importantes del movimiento estudiantil colombiano está ligado a Ipiales. La historia de Gonzalo Bravo Pérez mantiene el nombre de Ipiales ligado a uno de los capítulos más significativos de la memoria estudiantil y democrática de Colombia.

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