En el marco del Día Nacional de la Memoria y la Solidaridad con las Víctimas, el Ejército Nacional de Colombia realizó un acto solemne en la Escuela de Infantería para rendir homenaje a sus integrantes y sus familias que han sido víctimas del conflicto armado en el país.
La ceremonia contó con la participación de altos mandos militares, entre ellos representantes de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, el segundo comandante del Ejército y delegados de la Policía Nacional, reflejando un reconocimiento institucional amplio a las víctimas dentro de la Fuerza Pública.
Durante el evento, se visibilizó una dimensión del conflicto armado que muchas veces no tiene tanta presencia en el debate público: los militares también han sido víctimas directas del conflicto. Según cifras oficiales, más de 393.356 integrantes del Ejército y sus familias están incluidos en el Registro Único de Víctimas, lo que evidencia el impacto profundo y extendido de la violencia en este sector.
El balance presentado revela cifras contundentes sobre las afectaciones sufridas:
- 29.090 casos de homicidio en estado de indefensión contra militares y sus familias.
- 328.077 víctimas de desplazamiento forzado y despojo de hogares, lo que muestra el impacto territorial del conflicto.
- 16.446 personas afectadas por amenazas, en el contexto de la violencia armada.
- Más de 2.159 víctimas de secuestro, una de las prácticas más graves del conflicto.
- 1.768 militares afectados por minas antipersonal, artefactos explosivos improvisados y otros métodos ilícitos de guerra, según registros del Centro Nacional Contra Artefactos Explosivos.
Estas cifras reflejan la magnitud del sufrimiento vivido por los miembros de la Fuerza Pública y sus familias, y permiten entender que el conflicto armado colombiano ha tenido un impacto transversal en distintos sectores de la sociedad.
Durante la ceremonia, el Ejército reiteró su compromiso con los principios fundamentales del proceso de paz: la verdad, la reparación integral y las garantías de no repetición. Estos pilares son considerados esenciales para avanzar en la reconciliación nacional y en la construcción de una paz duradera.
En síntesis, el acto no solo fue un homenaje simbólico, sino también un espacio para reconocer oficialmente a los militares como víctimas del conflicto, visibilizar su situación y reafirmar el compromiso institucional con la memoria histórica y la construcción de paz en Colombia.




