El informe del Departamento Administrativo Nacional de Estadística reveló que la inseguridad alimentaria en Colombia disminuyó durante 2025, mostrando una mejora tanto en las ciudades como en las zonas rurales. Según el estudio sobre Prevalencia de Inseguridad Alimentaria, el porcentaje de hogares que sufrieron inseguridad alimentaria moderada o grave pasó de 25,5 % en 2024 a 21,1 % en 2025, es decir, una reducción de 4,4 puntos porcentuales. Esto significa que menos familias tuvieron dificultades para acceder a alimentos suficientes y de calidad durante el último año.
El reporte también mostró una disminución importante en los casos más críticos. La inseguridad alimentaria grave, que corresponde a hogares donde las personas incluso dejan de comer por falta de recursos, bajó de 5 % en 2024 a 3,4 % en 2025. A pesar de la mejoría, el Dane señaló que alrededor de 12 millones de personas todavía padecen inseguridad alimentaria moderada o grave en el país, una cifra que continúa siendo alta y refleja las profundas desigualdades sociales y económicas que existen en diferentes regiones.
El presidente Gustavo Petro destacó los resultados y aseguró que su gobierno ha logrado “hacer retroceder el hambre en el país”. Desde el Gobierno nacional se resaltó que varias políticas sociales y programas de apoyo alimentario habrían contribuido a esta reducción, especialmente en los sectores más vulnerables.
Uno de los datos más importantes del informe fue la disminución de la inseguridad alimentaria en las zonas rurales y centros poblados dispersos. Allí el indicador pasó de 34,2 % en 2024 a 31,4 % en 2025. Aunque sigue siendo una cifra elevada, representa una mejoría significativa para millones de familias campesinas y habitantes de territorios históricamente afectados por pobreza, abandono estatal y dificultades de acceso a servicios básicos.
En las cabeceras municipales también se registró una reducción importante. La inseguridad alimentaria moderada o grave pasó de 23 % a 18,1 %, lo que evidencia avances en los entornos urbanos. El Dane explicó que estas variaciones son estadísticamente significativas, lo que indica que no se trata de cambios menores o casuales, sino de una tendencia real de mejoría.
Sin embargo, el informe también dejó claro que las desigualdades territoriales siguen siendo muy fuertes. El departamento con mayor nivel de inseguridad alimentaria fue Chocó, donde el 56,8 % de los hogares enfrenta inseguridad alimentaria moderada o grave. Le siguieron Sucre con 50,1 % y La Guajira con 47,8 %. Estas regiones han enfrentado históricamente problemas de pobreza estructural, falta de infraestructura, desempleo y dificultades en el acceso al agua y los alimentos.
En contraste, los territorios con mejores resultados fueron San Andrés, Caldas y Bogotá, donde los niveles de inseguridad alimentaria fueron considerablemente más bajos frente al promedio nacional.
El ministro de Educación, Daniel Rojas Medellín, afirmó que uno de los factores que ayudó a enfrentar esta problemática fue el fortalecimiento del Programa de Alimentación Escolar (PAE). Según explicó, el Gobierno aumentó en un 79 % los recursos destinados al programa, buscando ampliar la cobertura y mejorar la calidad de los alimentos entregados a estudiantes en distintas regiones del país.
El ministro también señaló que, por primera vez, se están entregando canastas alimentarias durante las vacaciones escolares en zonas con altos niveles de inseguridad alimentaria. La intención es garantizar que niños y adolescentes continúen teniendo acceso a comida aun cuando no estén asistiendo a clases.
Aunque el balance general fue positivo, el estudio evidenció que algunos departamentos tuvieron un empeoramiento en los indicadores más graves. En Chocó, por ejemplo, la inseguridad alimentaria grave aumentó de 6,4 % a 17,9 %, mostrando que la crisis humanitaria y social en esa región continúa siendo muy fuerte. También en Vichada el indicador subió de 2,7 % a 9,7 %.
Por otro lado, hubo departamentos que lograron reducciones muy importantes. San Andrés disminuyó la inseguridad alimentaria grave de 12,3 % a apenas 0,6 %. Asimismo, Cundinamarca pasó de 7,3 % a 1,7 %, mientras Casanare redujo el indicador de 6,2 % a 1,2 %.
Otro hallazgo clave del Dane fue la relación entre las condiciones de vivienda y la alimentación. Los hogares con déficit habitacional, es decir, con problemas de infraestructura, hacinamiento o falta de servicios básicos, registraron una prevalencia de inseguridad alimentaria de 35,6 %. En cambio, en hogares sin problemas de habitabilidad el porcentaje fue de 15,5 %. Esto demuestra que la pobreza multidimensional sigue siendo uno de los principales factores asociados al hambre y la dificultad de acceder a una alimentación adecuada.
En conclusión, el informe muestra que Colombia tuvo avances importantes en la reducción del hambre y la inseguridad alimentaria durante 2025. Sin embargo, también deja en evidencia que millones de personas aún viven en condiciones difíciles y que las desigualdades regionales continúan siendo muy marcadas. Mientras algunas zonas presentan mejoras significativas, departamentos como Chocó y La Guajira siguen enfrentando situaciones críticas que requieren políticas públicas más profundas y sostenidas para garantizar el derecho a la alimentación de toda la población.




