Glaucoma: Más de la mitad de los casos no se detectan a tiempo

La salud visual continúa siendo uno de los principales retos de salud pública a nivel mundial. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 2.200 millones de personas viven con algún tipo de discapacidad visual o deterioro de la visión, y al menos 1.000 millones de estos casos podrían haberse prevenido o aún no han sido tratados.

Entre las principales causas de pérdida visual se encuentra el glaucoma, una enfermedad que daña progresivamente el nervio óptico, encargado de transmitir la información visual al cerebro.

Uno de sus principales riesgos es que suele desarrollarse sin síntomas evidentes en las etapas iniciales. La magnitud de esta enfermedad la convierte en un importante desafío de salud pública a nivel global.

De acuerdo con la revisión científica Understanding Glaucoma: Why it Remains a Leading Cause of Blindness Worldwide, publicada en 2025 en la revista especializada en oftalmología Klinische Monatsblätter für Augenheilkunde, aproximadamente 76 millones de personas vivían con glaucoma en el mundo en 2020, y se estima que esta cifra podría superar los 111 millones para 2040.

A esto se suman las enfermedades de la retina, como la retinopatía diabética, que consiste en el daño progresivo de los vasos sanguíneos de la retina causado por la diabetes y que puede llevar a pérdida de visión si no se controla, y la degeneración macular asociada a la edad, que afecta progresivamente la visión central y dificulta actividades cotidianas como leer, reconocer rostros, movilizarse de forma independiente o desempeñarse laboralmente.

«Muchas personas asocian la pérdida visual únicamente con el envejecimiento, cuando en realidad existen enfermedades que pueden desarrollarse durante años sin generar señales evidentes»

Por eso insistimos en la importancia de los controles oftalmológicos periódicos, ya que la detección temprana sigue siendo una de las herramientas más efectivas para prevenir complicaciones y preservar la funcionalidad visual», afirma Johanna Rozo coordinadora del Centro de Salud Visual del CRAC.

Las enfermedades oculares representan un desafío creciente para la salud pública, pero gran parte de la pérdida visual puede prevenirse mediante la detección temprana, el seguimiento médico oportuno y hábitos adecuados de cuidado visual. Por ello, promover la prevención, los controles oftalmológicos periódicos y el acceso a la rehabilitación visual es fundamental para preservar la autonomía y la calidad de vida de las personas.

Glaucoma: Recomendaciones para proteger la salud visual

A partir de su experiencia en rehabilitación visual, el CRAC comparte algunas recomendaciones para proteger la salud visual y reducir el riesgo de complicaciones asociadas a enfermedades oculares:

  1. Realizar controles oftalmológicos periódicos, incluso en ausencia de síntomas: muchas enfermedades visuales, como el glaucoma, pueden desarrollarse durante años sin generar molestias evidentes. Los especialistas recomiendan realizar controles oftalmológicos de manera periódica, especialmente después de los 40 años, cuando existen antecedentes familiares de enfermedades oculares o cuando la persona presenta factores de riesgo asociados. La detección temprana sigue siendo una de las herramientas más efectivas para preservar la salud visual y prevenir daños irreversibles.
  2. Reconocer y actuar frente a las señales de alerta: la visión suele adaptarse gradualmente a algunos cambios, lo que puede dificultar que las personas identifiquen una afectación en sus etapas iniciales. Síntomas como visión borrosa persistente, pérdida de campo visual, dificultad para reconocer rostros, destellos de luz, manchas flotantes o problemas para adaptarse a diferentes condiciones de iluminación requieren valoración médica especializada.
  3. Adoptar hábitos que favorezcan el cuidado integral de la visión: el bienestar visual también depende de hábitos saludables. Mantener una alimentación equilibrada rica en frutas, verduras y nutrientes esenciales para la salud ocular, realizar actividad física regularmente, evitar el consumo de tabaco y proteger los ojos de la exposición prolongada a la radiación ultravioleta son medidas que contribuyen a reducir factores de riesgo asociados al deterioro visual.
  4. Utilizar adecuadamente las ayudas ópticas formuladas por especialistas: las gafas, lentes de contacto y otras ayudas ópticas prescritas cumplen un papel fundamental en la optimización del desempeño visual. Su uso adecuado no solo mejora la funcionalidad en las actividades cotidianas, también ayuda a reducir la fatiga visual y facilita una mayor independencia en entornos educativos, laborales y sociales. Es importante evitar la automedicación visual o el uso de fórmulas no prescritas por profesionales.
  5. Acceder oportunamente a procesos de rehabilitación visual cuando exista pérdida de visión: la rehabilitación visual es una herramienta clave para las personas que presentan disminución visual o discapacidad visual. A través de procesos especializados es posible desarrollar estrategias, habilidades y herramientas que favorecen la autonomía, la orientación, la movilidad y la participación activa en diferentes ámbitos de la vida.
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