Cada vez que voy a la Plaza de Nariño, que es casi todos los días, me encuentro con unas señoras gitanas de apariencia misteriosa y miradas profundas.
Alguna vez me dijeron que ellas viven por el sector de Aranda y el motivo de su permanencia en la plaza es la lectura de la mano en primera instancia. Luego, cuando toman confianza con sus clientes, vienen los consejos sobre lo que se debe o no se debe hacer en algunas situaciones, lo que les permite ganar algunos pesos. ¡No faltaba más!”
Confieso que màs de una vez he estado tentado a hacerle leer la mano, para ver que me depara el futuro. ¿Será que por fin me voy a ganar la lotería, que es uno de mis mayores deseos? O me van a aumentar el sueldo o un querido amigo por fin me va a devolver los 300 mil pesos que le preste hace siglos y que lo obliga cada vez que me encuentra en las calles, a inventarse miles de excusas, como hacía don Ramón con el señor Barriga.
Pero, la verdad es que no me hago leer la mano de las gitanas, no porque no crea en esas cosas, sino al contrario, porque creo y demasiado, por la experiencia que he tenido, en las que más de una vez, han acertado en sus predicciones sobre mi humilde persona.
La verdad es que, a estas alturas de la vida, me da miedo de lo que me puedan decir las gitanas y por ello, prefiero esquivarlas. A lo mejor, o mejor a lo peor, encuentran en mi mano, la línea de la vida cortada y me dicen que estoy en lista ya sea para irme a tocar arpa encima de una nube, con unas alitas y una aureola medio gay o al contrario, me voy a encontrar con mi compadre don Sata, ¡Dios me libre y me favorezca!, quien según el viejo cuento de Condorito, me va a preguntar si para mi estadía en ese caluroso veraneadero voy a preferir cachos o cola.
Por lo tanto, voy a dejar los santos quietos y me voy a hacer el pendejo cuando vea a las señoras gitanas, pues considero que es mejor que dona Parca y su guadaña, lo agarren a uno sin previo aviso, pero también me asista que me vayan a decir que este año, América tampoco será campeón y eso sí me mataría sin previo aviso.

