Contexto general: la “paz total” y sus controversias
La política de “paz total” impulsada por el gobierno del presidente Gustavo Petro fue uno de los pilares de su administración, con el objetivo de abrir diálogos simultáneos con distintos grupos armados ilegales en Colombia. Esta estrategia incluía la figura de los llamados “gestores de paz”, personas autorizadas para facilitar acercamientos, mediaciones o procesos de negociación.
Sin embargo, desde su implementación, esta política ha estado rodeada de cuestionamientos, especialmente por la inclusión de excombatientes, exparamilitares e incluso personas con antecedentes judiciales dentro de estos procesos.
El escándalo: ausencia de soportes documentales
La polémica se intensificó tras revelarse que algunas designaciones de gestores de paz no contaban con respaldo documental. Según información conocida por la Fiscalía, la propia Presidencia reconoció que:
no se encontraron documentos ni actos administrativos previos que justificaran la expedición de ciertas resoluciones.
El caso más relevante gira en torno a la Resolución 043 de 2022, mediante la cual fueron designadas como gestores de paz dos personas señaladas de pertenecer a estructuras criminales vinculadas al narcotráfico.
La Fiscalía calificó la situación como grave e incluso “vergonzosa”, al evidenciar posibles fallas en los procedimientos administrativos y en los controles institucionales.
¿Quiénes fueron designados?
Entre los nombres mencionados en la controversia figuran:
- Individuos vinculados a disidencias armadas.
- Personas cercanas a estructuras criminales como los Comandos de la Frontera.
- Presuntos colaboradores de alias “Araña”, un cabecilla del narcotráfico.
Uno de ellos, conocido como alias “el Mono”, fue capturado por delitos relacionados con narcotráfico y concierto para delinquir, lo que aumentó la polémica sobre los criterios utilizados para su designación.
Reacción institucional y política
El caso generó fuertes reacciones desde distintos sectores:
- Fiscalía General de la Nación: cuestionó la legalidad de las designaciones.
- Sectores políticos: calificaron el hecho como una muestra de improvisación dentro de la política de paz.
- Opinión pública: reavivó el debate sobre los riesgos de negociar con actores armados.
Además, el reconocimiento oficial de la falta de documentos ha abierto la puerta a posibles investigaciones disciplinarias y penales sobre funcionarios responsables.
Un problema más amplio dentro de la “paz total”
Este episodio se suma a otras críticas estructurales a la política de paz del gobierno Petro:
- Inclusión de exjefes paramilitares como gestores de paz.
- Designación de múltiples actores con antecedentes judiciales.
- Dificultades para mostrar resultados concretos en reducción de violencia.
Para algunos analistas, estos hechos reflejan debilidades en la ejecución administrativa más que en el concepto de negociación en sí.
Impacto y posibles consecuencias
El escándalo podría tener varias repercusiones:
- Judiciales: investigaciones sobre la legalidad de las resoluciones.
- Políticas: desgaste de la imagen del gobierno saliente.
- Institucionales: revisión de los mecanismos para designar gestores de paz.
También podría influir en futuras políticas de seguridad y negociación en Colombia, especialmente bajo nuevas administraciones.
Conclusión
La revelación de que el Gobierno Petro habría designado gestores de paz sin soportes documentales sólidos representa uno de los cuestionamientos más serios a la política de “paz total”. Más allá del debate ideológico, el caso pone sobre la mesa la importancia de la transparencia, la legalidad y el rigor institucional en procesos tan sensibles como la construcción de paz en Colombia.



