Por: Chucho Martínez
La geopolítica funda la política nacional o internacional en el estudio sistemático de los factores geográficos, económicos, raciales, culturales y religiosos. Hay una relación de mutua causalidad dialéctica entre geografía y política, en el entendido que, en la geografía están los recursos naturales que interesan a los gobernantes que no los tienen a su alcance. Históricamente, está demostrado que las guerras se han explicado por el dominio de territorios ricos o su ubicación estratégica, ratificando así, que, la política es la expresión concentrada de la economía y a su vez la guerra es una forma violenta de hacer política. Así que, lo que está haciendo Trump no es más que la confirmación de este axioma que se pasa por la faja el Derecho Internacional y la Carta fundante de la Naciones Unidas que se crearon después de la segunda guerra mundial para evitar más guerras mundiales y regionales, tarea que ha sido imposible cumplir porque las guerras por territorios continúan detrás del reparto económico del mundo, mas ahora, cuando escasean los combustibles fósiles propios en los EE.UU, que le durarán unos 5 años.
El problema no es la democracia en la América latina, sino sus recursos naturales de los cuales los EE. UU se han venido apropiando como el litio y el cobre de Bolivia y Chile para lo cual no necesita invadir sino elegir presidentes títeres, o hacerlos cómplices como en Venezuela con Delcy, sin entrar en conflictos desgastadores.
En este juego político cae Colombia por no servir de cabeza de playa contra Venezuela y no ser más radical en la política antidrogas y por el contrario, busca acuerdos con los carteles. Las pataletas de Petro son un pretexto para apretar más al país en erradicación forzada de cultivos y allanar el camino a un presidente genuflexo a sus intereses. “Somoza es un hijuetal -decían los gringos- pero es nuestro hijuetal” refiriéndose al dictador de Nicaragua.
Con lo que hizo Trump en Venezuela les midió el aceite a los BRICS, Brasil, Rusia, India, China, Suráfrica y otros, demostrando una vez más que el que monta manda y el que manda, manda, así mande mal. ¿Ya hora quien podrá salvarnos?
Rayón: Como siempre, los carnavales estuvieron tan buenos que siguen en forma de elecciones: No reelija ineptos.



