La guerra de Ucrania y Hamas no solo produce consecuencias militares sino también económicas y geopolíticas que de otra manera no se hubieran producido. Encierran una enorme potencialidad desestabilizadora tanto en el no vertical como horizontal. Rusia e Israel son potencias nucleares que constituyen una seria amenaza para la extensión del conflicto.
Si se activara la tensión China/Taiwán sería difícil superar y Estados Unidos y Europa representativos de Occidente acabaría siendo vulnerable ante el desprestigio en picada por los hechos relativos a la OTAN en la guerra de Ucrania.
La decadencia de Occidente y el ascenso de China, han movido los centros de poder. Países como México y Brasil toman decisiones autónomas sin acudir al parecer de los Estados Unidos y sus aliados. El viejo y gastado neocolonialismo ha evolucionado en asociaciones de países como por ejemplo el de Rusia, India, Sudáfrica, Brasil (BRIC) con un amplio mercado que compite con las potencias tradicionales de Occidente, transformado los centros mundiales de poder.
Dos hechos básicamente han sido cruciales para el nuevo panorama geopolítico. Uno es el sorprendente surgimiento de China que compite con Estados Unidos y Europa con alta tecnología y un comercio avasallador que podemos ver a simple vista en cualquier calle de Colombia y América, con un sinnúmero de productos de alta calidad made in China.
En otro aspecto, la intervención China en la economía de guerra rusa del petróleo, sin la cual Rusia no hubiera podido sostener la guerra con las sanciones de Occidente. El arsenal bélico de China ya superó al de Estados unidos prácticamente duplicando las naves de guerra de su flota y las cabezas nucleares, La incursión en la conquista del espacio y la producción de tecnología cibernética, es impresionante.
El segundo factor, al cual nos referimos arriba, es la autonomía de los países medianos que ya no siguen las directrices de Estados Unidos y Europa. CONTINUARÁ….

