El cansancio de los campesinos y ganaderos de Cumaral frente al presunto
robo de ganado y el llamado ‘carneo’ volvió a quedar sobre la mesa. En las
zonas rurales del municipio, quienes trabajan con animales aseguraron
necesitar mayores herramientas de seguridad para proteger el esfuerzo de
años y evitar que sus semovientes terminen en manos de los delincuentes.
Alerta
Ante esta preocupación, junto con habitantes de la zona rural se gestionó la
instalación de cámaras de seguridad en puntos estratégicos de las vías que
comunican los sectores de San Nicolás, El Palmar y La Floresta.
La medida buscó convertirse en una herramienta de control y seguimiento para
identificar a las personas y vehículos que transitan por estos corredores
rurales, especialmente en horarios y circunstancias que puedan resultar
sospechosas.
La comunidad ha insistido en que el robo de ganado no solamente representa
la pérdida de un animal. Para muchas familias campesinas, cada res o carnero
significa parte de su patrimonio, una inversión y, en numerosos casos, el
sustento con el que mantienen sus hogares.
Por eso, el temor a que los animales sean hurtados o sacrificados ilegalmente
ha generado preocupación entre quienes diariamente permanecen en las fincas
y predios de la zona.
Las cámaras instaladas permitirían contar con registros que podrían resultar
importantes ante cualquier hecho irregular y facilitar el seguimiento de quienes
utilicen estas vías. La intención, según lo expresado por quienes impulsaron la
iniciativa, es que la tecnología se convierta en una aliada de los habitantes del
campo.
Vigilancia
“Los cumaraleños estamos mamados del robo de ganado y del carneo”, fue el
mensaje que acompañó esta iniciativa comunitaria, reflejando el sentimiento de
quienes aseguran estar cansados de perder sus animales y de sentir temor por
la seguridad de sus propiedades.
La apuesta ahora estará enfocada en que las cámaras realmente permitan
fortalecer la vigilancia y que cualquier situación sospechosa pueda ser
advertida oportunamente.
Más allá de los equipos instalados, los habitantes esperan que la estrategia
sirva para recuperar la tranquilidad en estos sectores y que los responsables
de eventuales hurtos encuentren mayores dificultades para movilizarse sin ser
detectados.
Para los campesinos, proteger el campo también significa proteger su trabajo.
Cada animal representa tiempo, dinero y esfuerzo, por lo que la comunidad
considera que garantizar la seguridad rural debe ser una tarea permanente.
Con esta iniciativa, los habitantes de San Nicolás, El Palmar, La Floresta y
sectores cercanos esperan que la tecnología ayude a cerrarles el paso a
quienes pretendan convertir las vías rurales en corredores para el hurto de
animales.




