Por: Chucho Martínez
Una gabela es una ventaja económica. En la Edad Media, se llamaban gabelas al impuesto en determinados alimentos, que afectaban a los más pobres, por eso se llaman regresivos, que no tocan a los ricos. La gabela es muy común en las peleas de gallos cuando uno es más fuerte que el otro, entonces, los apostadores dan gabela a favor del inminente ganador porque al débil no tiene opción de ganar, salvo un espuelazo desde abajo como los gallos finos.
Los congresistas tienen ventajas superlativas respecto a otros funcionarios del Estado y a sus eventuales competidores que no tienen ningún poder; por ejemplo, según el periódico La República en su conjunto ganan $172. 000 millones/año, $48,4 millones/mes, esto es, 34,5 salarios mínimos. Reciben primas de gestión, técnica, servicios, vacaciones, navidad y servicios prestados. Tienen su propio Fondo de Previsión Social del Congreso. El gasto total mensual por un senador es de $74.9 millones y el por un representante de $72.8 millones, esto en razón a que se le suman las UTLs (asesores)
Trabajan 12 días y les pagan 30, trabajan 7 meses y les pagan 15 así no asistan. Tiene servicio de carro blindado con combustible y escoltas, servicio telefónico, tiquetes aéreos. La comida que les llevan al Congreso cuando haya “agotadoras jornadas continuas”, también la paga usted amable lector. Son “aforados” porque solamente los juzga la C.S.J, si los sancionan generalmente tienen casa por cárcel o guarnición militar. Hay excepciones como algunos parapolíticos.
Los congresistas ponen el 25% para sus pensiones y el restante 75% pone el Estado. Apenas aportan el 0,5% al fondo de solidaridad y el 12,8% para Retefuente.
Hacen leyes que los favorecen, o a sus amigos que los financian, como las EPS, tienen burocracia en institutos descentralizados del orden nacional o en los departamentos, así no hayan apoyado a los gobernadores y alcaldes porque estos los necesitan para que los “acompañen” a los ministerios. Son “copropietarios de los cupos indicativos” porque los direccionan. Nunca rinden informes a sus electores. Se pueden reelegir indefinidamente
Se han hecho 12 intentos por rebajar a la mitad los salarios de los “padres de la patria”, pero ha sido imposible. Para obtener estas gabelas no hay que tener títulos académicos, sino habilidad electorera. Esto si es vivir sabroso.

