Carlos Santa María

Gaza: ¿hemos llegado a lo infrahumano?

Parece que el planeta ha llegado a un nivel de deterioro tal que la pedagogía de la crueldad despiadada impulsada por élites delirantes que creen que Dios les dio el derecho a ocupar naciones, ejercer el genocidio, eliminar a bebés como si fueran terroristas, con un nazismo desenfrenado apoyado por el estado judío, se convierte en la base de las decisiones internacionales.

Olvidar a Gaza u ocultar la masacre no es posible de aceptar, pese a que los más de 12.000 medios masivos de desinformación controlados por el estado judío evitan hablar de lo que ocurre en ese territorio y acusan siempre a los “terroristas” de ser los responsables de todo. Santa Cruzada de Israel avalada por textos sagrados que ordenan recuperar tierras a sangre y fuego.

La justificación del estado sionista dirigido por Benjamín Netanyahu es que exterminar a los “terroristas de Hamas” es una obligación moral y se está logrando exitosamente…cuyas cifras desmienten a este personaje: 29.000 inocentes asesinados hasta hoy, de los cuales son niños y mujeres presuntamente peligrosos para un ejército que mata solo a gente desarmada. Asimismo, más de 80.000 heridos que afortunadamente no han quedado bajo escombros como lo son cerca de 10.000 personas. Si se une la destrucción de colegios, universidades, hospitales, iglesias, lugares santos y de cultura, viviendas, entre otros, los crímenes de lesa humanidad son extremos.

loading...

Las imágenes que no vemos sino en Telegram o canales alternativos, pese a ser prohibidos o desaparecidos por esas élites satánicas, muestran los cadáveres de bebés recién nacidos, niños desfigurados que no alcanzan los dos años, niñas con piernas amputadas a sus cinco años, y a sus siete años chiquillos que han perdido la vista, brazos, manos, todos en un conjunto de horror inimaginable ocasionado por aquellos que se sintieron víctimas de Hitler y hoy son más despiadados que sus victimarios.

Olvidar u ocultar Gaza sólo es de pusilánimes cuyo valor único es el dinero, la corrupción y el desprecio por la niñez y sus madres.