Dembélé destruye a Noruega y Francia se confirma como la gran amenaza del Mundial 2026
En una noche que nadie esperaba protagonizara Ousmane Dembélé, el extremo del PSG salió al césped del Gillette Stadium de Boston y firmó una actuación que quedará en la memoria de este torneo. Tres goles en 32 minutos, todos de una calidad técnica descomunal: el primero de derecha colocado al palo corto, el segundo de zurda desde el mismo sector del área y el tercero completando una jugada colectiva de manual. Un hat-trick que convirtió un partido de fase de grupos en algo mucho más grande y que calló las críticas que lo habían perseguido durante años por su falta de gol con la selección.
Francia cerró el Grupo I con nueve puntos de nueve posibles, once goles anotados y una solidez colectiva que mejora partido tras partido. Lo más llamativo es que lo ha logrado con Didier Deschamps en la tribuna por el fallecimiento de su madre, con el técnico interino Guy Stéphan dirigiendo al equipo en estos momentos tan delicados. A pesar del contexto, los jugadores respondieron con una actuación de máximo nivel que fue su mejor homenaje. Francia avanza a dieciseisavos contra Suecia con el viento a favor, el arco bien defendido por Maignan y una delantera que en cualquier momento puede explotar con la misma violencia goleadora que mostró esta noche en Boston.


